Cortesía HBO Latino
Miriam Giglio / Cd. de México
November 04, 2008 AT 05:00 PM EST

Últimamente, las heroínas estaban cometiendo delitos impunemente. Nadie encarceló a “La fea” (Angélica Vale) por estafa, ni impuso una querella contra “La Gaviota” (Angélica Rivera) de Destilando amor por usar un nombre y referencias falsos. ¿En qué cabeza entraría poner tras las rejas a “Doña Bárbara” (Edith González) por un par de asesinatos? Por eso resultó un shock ver a Marichuy (Maite Perroni), de Cuidado con el ángel, ir presa sólo por robarse una botella de leche. Nos olvidamos de que muchos escritores gozan mandando a sus protagonistas “a la sombrita” un rato.

La vuelta al mundo en 80 prisiones
Muchos han quedado estupefactos con la descarnada visión de una cárcel femenina que expone Capadocia, serie de HBO. Pocos recuerdan que en los 80’s, se hizo una telenovela en Argentina, que sin llegar a los limites de crudeza de Capadocia mostró francamente el universo de una prisión de mujeres donde purgaban culpas inocentes, culpables accidentales y criminales endurecidas, algunas de las ultimas usaban el uniforme de guardias. Tan fuerte e impresionante fue la denuncia social de Libertad condicionada que fue cortada antes de tiempo, quizás por presiones externas.

El universo carcelario puede ser otro espacio fantástico al que se echa mano en este eterno escape de la realidad que es la telenovela. No hay prisión del mundo que no haya aparecido en un culebrón. Hemos visitado las mazmorras de la Inquisición en el Brasil Colonial donde estuvo encerrada Xica (Taís Araujo) por brujería y en México vimos a Lucero, de Alborada, ser presa del Santo Oficio, ser azotada públicamente y acusada de adulterio.

Las cárceles del Viejo Oeste dieron hospedaje a la mestiza Ramona (Kate Del Castillo). Por piratería, “El Antillano” conoció trabajos forzados en un penal de la Nueva España del siglo XIX en Pasión. A fines del siglo XIX, Soledad (Von Marie Méndez), heroína de Tanairi, por sediciosa y abolicionista era encerrada en una fortaleza de San Juan. Mauricio Islas cayó preso sin juicio a la temida Fortaleza de San Juan de Ulúa, en Amor Real. Sin juicio, también fue encarcelada La Dueña (Amanda Gutiérrez) de José Ignacio Cabrujas en un manicomio y cárcel en la Venezuela de Juan Vicente Gómez.

Presos políticos
Las dictaduras latinoamericanas han servido para que las telenovelas muestren cómo se trataba a los presos políticos de esa época. En Estefanía, Pierina España y José Luis Rodríguez eran torturados en las cárceles de la Seguridad Nacional bajo el gobierno de Pérez Jiménez.

En La Constitución, María Félix laboraba en una de esas haciendas de henequén de Yucatán, verdaderos campos de concentración del porfiriato. Valle Nacional, el infame campo de trabajo forzados de Don Porfirio Díaz era la prisión de la madre de Miguel Palmer en Bodas de odio. El General Díaz fue quien creo la que en su época era una cárcel “modelo” llamada Lecumberri. En 1919, tras la caída y asesinato de Venustiano Carranza, le tocó a Ignacio López Tarso, de Senda de gloria, ser encarcelado ahí.

Hasta los campos de exterminio de los Nazis han sido escenarios de telenovela. En Sin palabras, por pertenecer a la resistencia Francesa, Chantal (Amparo Rivelles) pasaba una temporada en el campo de concentración de Auschwitz. En Flor y Canela, Ari Telch, durante la Segunda Guerra Mundial, era enviado a una misión especial a Alemania y terminaba en un campo de concentración.

Donde más se utiliza el tema de la cárcel es en las telenovelas tipo conde de Montecristo (cuya historia ha sido telenovela en Argentina, Chile y México) donde tras sufrir injusta prisión, él o la protagonista regresa a exigir justicia o a recuperar a sus hijos. Susana Dosamantes, acusada de matar a su marido en Amalia Batista, y Gaby Spanic condenada por matar a su violador en Prisionera son ejemplos de este tema. Aunque la reina de las madres-convictas es La Madrastra. En sus diferentes reencarnaciones, el personaje de Moya Grau ha conocido las cárceles de Canadá, Argentina y Aruba.

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