New Line Cinema
Ana Paula Ayanegui/NYC
January 27, 2011 AT 05:00 PM EST

Anthony Hopkins, quien ganara el Oscar como Mejor Actor en 1992 por Silence of the Lambs y que es toda una leyenda en el mundo de la actuación, está de regreso en las salas de cine con The Rite un filme en el que, como de costumbre, interpreta a un hombre mortalmente serio. Sin embargo pudimos constatar al hablar con él en Nueva York que en la vida real es bromista, no se toma muy en serio su trabajo y hasta es un apasionado de la cultura hispana.

The Rite es un filme de suspenso sobrenatural inspirado en hechos reales y sigue al seminarista Michael Kovak (Colin O’Donoghue), quien es enviado a estudiar exorcismo al Vaticano, esto a pesar de sus dudas sobre el tema. Pero todo cambia cuando es nombrado aprendiz del padre Lucas (Anthony Hopkins), un sacerdote legendario que ha practicado docenas de exorcismos y quien lo llevará a enfrentar sus peores miedos.

Aunque hay que aceptar que el filme hace hasta lo imposible por hacernos brincar del miedo, la realidad es que no lo logra y tampoco es un drama terriblemente interesante, pareciera que algo pasó entre el rodaje y la sala de edición. Y aunque el inglés hace muy bien su trabajo en la cinta, ésta al final no logra capturarnos. Y es que hace falta más que un gran actor para hacer una buena película, hay mucha gente trabajando en un proyecto y no siempre el resultado es un éxito, sobre lo cual Hopkins afirma: “La verdad es que yo no tomo esto muy en serio, no hay por qué sufrir, es solo un trabajo como otros. Lo único que puedes hacer es disfrutarlo, poner lo mejor de ti en cada actuación, cruzar lo dedos y esperar lo mejor”.

Las películas en las que participa suelen ser muy serias y no precisamente llenas de efectos especiales. ¿Es divertido trabajar en una cinta con efectos terroríficos, sustos, música estruendosa y demás cuestiones propias del género?
Claro que lo es. Así es exactamente como lo veo yo, no me lo tomo en serio. Especialmente cuando puedes hacer a la gente reír y disfrutar. Muchos ríen y dicen que es imposible lo que está pasando en la pantalla. No hay que engañarlos a todos nos intriga lo oculto y aquello que resulta peligroso, así que cuando te enfrentas a un personaje como Hannibal Lecter o al padre Lucas es divertido.

Aún le emociona llegar al set para trabajar. ¿Qué tanto ha cambiado su sentimiento hacia la actuación a lo largo de su carrera?
La realidad es que ahora lo disfruto más que nunca. Me gusta mucho mi trabajo. Estoy encantado con el solo hecho de estar vivo, tengo 73 años, me gusta mucho pintar y componer música. Y si los estudios me quieren y mi agente me manda cosas interesante las hago. Así de simple.

¿Qué es lo qué más disfruta en la vida?
Lo que realmente es importante es mi vida en Malibú, California, estoy casado con una mujer colombiana (Stella Arroyave) y tenemos una buena vida. A mi edad no puedo pedir más.

Los hispanos tenemos una forma de ver la vida más colorida que la de los europeos, por ejemplo. ¿El estar casado con ella ha cambiado su forma de ver la vida?
Sí. Son un poco locos y todo resulta más divertido con los latinos. Sí me ha cambiado porque yo vengo de una cultura muy diferente, soy de Gales, ahí hay muchos locos pero es un tipo de locura diferente. Por ejemplo, en México me encantó cómo pintan las casa en colores vivos y no se preocupan por nada, como los italianos que tratan de pasarla bien a pesar de todo.

Hay directores que quieren dictar cada movimiento de los actores en el set y otros que dejan que los actores hagan lo que quieran. ¿Qué tipo de director prefiere usted?
Los que te dejan trabajar tranquilo como Steven Spielberg. No me gustan los directores que te controlan todo, me rehúso a trabajar así. A los que lo han intentado sólo les digo que por favor me dejen trabajar tranquilo y que si no les gusta, lo mejor es que busquen a otro actor. Después de tantos años de carrera es uno de los lujos que me puedo dar.

¿Qué planes tiene para el futuro?
En un mes voy a comenzar a filmar con un director latino precisamente, Fernando Meirelles (City of God) en una película que se llama 360.

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