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jclar
April 11, 2014 AT 11:10 AM EDT

Antes de iniciar el diálogo entre el gobierno de Venezuela y sectores de oposición, Aldo Giordano, nuncio apostólico en dicho país, leyó una misiva enviada por el papa Francisco, por la cual exhorta la reconciliación venezolana por medio del diálogo. 

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El texto íntegro de la carta dice así:

Deseo ante todo darles las gracias por la invitación que han dirigido a la Santa Sede, para participar en el proceso de diálogo de paz por su querido país.

A cada uno de ustedes, deseo asegurarles ante todo mis oraciones para que el encuentro del proceso que están iniciando produzca los frutos deseados de reconciliación nacional y de paz, dones que invocamos de Dios para todo el pueblo venezolano. Soy consciente de la inquietud y del dolor vivido por tantas personas, y mientras manifiesto preocupación por cuanto está ocurriendo, de nuevo mi afecto por todos los venezolanos, en particular por las víctimas de la violencia y por sus familias.

Estoy plenamente convencido de que la violencia nunca podrá traer paz y bienestar a un país, ya que ella genera siempre y solo violencia. Al contrario, por medio del diálogo, ustedes pueden descubrir la paz en común y compartir la que conduce a superar el momento actual de conflicto y polarización que hiere tan profundamente a Venezuela.

Para encontrar formas de colaboración en el respeto y reconocimiento de las diferencias que existen entre las partes se favorecerá el bien común. Todos ustedes en efecto comparten el amor por su país y por su pueblo, como también las graves preocupaciones ligadas a la crisis económica, a la violencia y a la criminalidad. Todos ustedes llevan en el corazón de sus hijos el deseo de paz que caracteriza a los venezolanos, todos tienen en común la fe en Dios y la voluntad de defender la dignidad de la persona humana, precisamente esto les aúna y les apremia a emprender el diálogo que hoy inicia.

En cuya paz de detectar una auténtica cultura del encuentro, que sean conscientes de que la unidad siempre prevalece sobre el conflicto. Les invito a que no se detengan en la coyuntura de lo conflictivo, sino que se abran unos a otros para hacerse y ser auténticos constructores de paz.

En el centro de cada diálogo sincero está ante todo el reconocimiento y el respeto por el otro. Sobre todo está el heroísmo del perdón y de la misericordia que no se rescatan del resentimiento del odio, y abren un camino realmente nuevo. Se trata de un camino largo y difícil que requiere paciencia y valentía, pero es el único que puede conducir a la paz y a la justicia.

Por el bien de todo el pueblo y por el futuro de sus hijos, les pido que tengan este coraje con estos sentimientos.

Acompaño a toda la querida nación venezolana y a cada uno le imparto de corazón la bendición apostólica, invocando la ayuda del Señor.

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