Cortesía Julio Iglesias
Lena Hansen
February 21, 2014 AT 10:18 PM EST

Tras ser ovacionado en teatros abarrotados en el mundo entero, haber grabado temas en 14 idiomas y ser el artista latino que más discos ha vendido, Julio Iglesias no tiene nada que probar. Sin embargo, a sus 70 años, el icónico baladista vuelve a entregarse a su público en directo en una gira mundial que lo ha llevado desde Asia hasta Europa, y este sábado al American Airlines Arena de Miami, entre otras paradas.

“La razón por la que giro es que si dejo de girar me salgo del cubilete de la vida y me muero física o síquicamente”, afirma el artista español.

Su más reciente producción, titulada 1 (Sony Music), recoge éxitos suyos como “To All The Girls I’ve Loved Before”, “Hey!”, “Un canto a Galicia” y “El amor”, entre otras. Estos son algunos de los himnos que sigue cantando ante fanáticos de todas edades y nacionalidades que continúan llenando sus conciertos.

“Me enseña que la gente no se ha olvidado de mí”, dice Julio, quien ya “no se olvida de vivir”, como dice otro de sus grandes éxitos.

Su gira lo mantiene largas horas en hoteles o aviones, pero Iglesias mantiene a sus seres queridos cerca. A muchos de estos viajes lo acompañan su esposa Miranda Rinjsburger y sus cinco hijos menores. El cantante dice sentirse dichoso de haber encontrado un buen balance entre su vida familiar y su devoción por la música.

“Es una pasión injusta porque si yo hubiera tenido la pasión que tengo ahora cuando tenía 35 años, hubiera sido un número uno mundial hasta hoy, pero la pasión era diferente. En aquella época era distinto”, dice de su salto a la fama en su juventud. “Ahora estoy apasionado porque es lo que me está haciendo vivir más años y más fuerte”.

Aunque divide su tiempo entre sus residencias en el Caribe, Miami y España, Iglesias confiesa ser un auténtico nómada. “Yo pertenezco mucho a la tarima donde estoy cantando. Si estoy en China, soy chino. Si estoy en Francia, soy francés”, dice.

Soy un poco prostituto de la nacionalidad. Soy un español y un latino profundo, pero el otro día cantaba en Tokio y me sentía japonés. En el fondo es el agradecimiento total por gente que te está viendo después de 45 años. Es un acto de generosidad por parte del público”, subraya.

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