David Cowles
Norma Niurka
November 15, 2005 AT 11:00 AM EST

Jon Secada es un “buena gente”. Aunque su carrera comenzó junto a Gloria y Emilio Estefan y grabó su primer disco en 1992, el joven mulato de Hialeah, FL, llevaba una década de aspirante a cantante cuando empezó a darse a conocer. Yo soy testigo.

Formé parte del jurado que le dio el primer premio en un concurso de cantantes desconocidos en Miami, en la década de los ochenta. Concedimos el galardón a un joven menudito y tímido llamado Juan Secada, con una voz bella y afinada que interpretó una melodía jazzeada en inglés y a quien se le notaba una fuerte formación musical. La fama y la fortuna que lograría más adelante no cambiarían la naturaleza reservada de este artista a quien la industria musical todavía reconoce como “buena gente”. Sigue tímido, esbelto y, a los 44 años, casado y con dos hijos, no le ha salido ni una arruga.

¿Te fue difícil vestirte de mujer en {Cabaret}, el musical de Broadway?
No, me encantó. Yo quería hacer algo controversial para que la gente viera otra faceta mía. Uno de los números importantes era con tacones y ligueros y, si me ves en la fila del coro, lucía igual que las muchachas del show.

¿Algún cambio reciente en tu vida?
Últimamente me emociono muy fácilmente. Cualquier cosa me puede hacer llorar. El otro día estaba cantando la canción que le escribí a mis hijos y me emocioné demasiado.

¿Ser tan tímido te ha causado algún percance?
Al contrario. Cuando se me ve en el escenario hay un contraste interesante, se ve como una doble personalidad. Cuando era soltero, enamoraba a la mujer con mi timidez.

¿Nunca te hubieras casado con una artista?
No creo. Yo salía con Toni Braxton y no encontré que una relación con una artista fuera buena para mí. Creo que estar en el mismo negocio que tu pareja provoca roces.

¿Tuviste muchas novias?
Muy poquitas. Empecé tarde, en el último año del college tuve mi primera novia, una americana. Siempre fueron blancas, no sé por qué. Tal vez era mi vida social. Entre la gente que me rodeaba no se dio nunca la situación de conocer a una muchacha negra. Y para mí no es raro, en mi casa siempre ví el ejemplo: mi papá es mulato como yo y mi mamá es blanca.

¿Tu matrimonio interracial es difícil?
Hoy en día, no. Miami es una ciudad étnicamente mezclada.

¿Te desnudarías en escena?
Si la obra lo merece, claro que sí. Al final del primer acto [en {Cabaret}] estaba desnudo con un abrigo arriba; cuando se iba a acabar la escena, me volvía y enseñaba el trasero al público.

¿Alguna extravagancia?
Como me gusta tanto comer me encanta experimentar con las comidas. En Sudamérica he comido hormigas tostadas, saben a maní; y también he comido canguro.

¿Hay algo que te angustia?
Mi vida está marcada, día tras día, por una lucha conmigo mismo; siempre atado a ser buena gente y nunca decir que no. Es como mi demonio. Tengo que fajarme conmigo mismo para no quedar mal y tener después que arreglar el potaje.

¿Es cierto que te separaste de Emilio Estefan porque no cuidaba tu carrera?
Por dieciocho años él atendió mi carrera, es el padrino de mis hijos, siempre nos llevamos bien. La separación fue un acuerdo mutuo. Él me dijo que su compañía estaba yendo en otra dirección. Yo pienso que ya nuestro tiempo pasó.

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