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Vicglamar Torres/NYC
February 11, 2011 AT 05:00 PM EST

“El culpable de todo es el profesor de matemáticas de décimo grado. Cada vez me decía que si quería hacer de payaso por qué no buscaba un teatro en vez de estar molestando en su clase”, bromea el actor John Leguizamo, explicando el origen de su gusto por las artes escénicas. El actor le apuesta una vez más a Broadway con la pieza Ghetto Klown.

Se trata de un monólogo escrito por el propio actor colombiano, de 46 años, en el que describe de una forma abierta, sin censura y muy personal, sus experiencias en el mundo del espectáculo. No deja títere con cabeza a la hora de exponer sus opiniones, inclusive sobre algunos colegas como Steven Segal, con quien tuvo una experiencia que define como “denigrante” pero que le enseñó “mucho como actor y como ser humano”, comenta el reconocido actor, director y productor.

“Mi experiencia [en Hollywood] es que la gente que verdaderamente tiene talento es mucho más agradable y quienes no lo tienen son más creídos. En líneas generales, son insoportables. No son profesionales y su ego siempre está por delante, porque son seres pequeños que tienen mucho miedo”, disparó sin pensarlo dos veces, además de contar abiertamente la anécdota que lo hizo enfurecerse con Steven Segal.

“¿Que si estoy bromeando? ¡No! Hablo en serio: él me pegó. Lo fui a saludar y me tumbó contra una pared”, afirmó. El incidente ocurrió en 1998, mientras filmaban una película juntos. “Él quería demostrarle a todo el mundo que podía hacer lo que le diera la gana”. En el mismo renglón incluye a Kurt Russell y si el público quiere enterarse de qué otros nombres engrosan su lista de los actores mediocres, tendrán que acercarse a ver el monólogo en el Lyceum Theatre, de la Gran Manzana.

Además de su relación con algunos colegas, Leguizamo habla de cómo ha evolucionado la imagen de los latinos en Hollywood. “Antes nada más nos ofrecían papeles de mafiosos y de narcotraficantes. Recuerdo la época en la que estábmos todos los latinos audicionando para que nos dejaran hacer del ‘tipo malo’. En fila nos podían ver a mí, a Benicio Del Toro, Isaac Morales y todos los latinos que andábamos por esos años tratando de hacer carrera en Hollywood. Y en vez de frustrarnos porque nos retrataran de esa manera, nosotros estábamos felices de que nos dieran un papel. En esos días, mientras más cara de delincuente tenía uno, era mejor, porque te aseguraba el trabajo”, comenta entre risas el laureado actor, quien además de su carrera, aborda algunos aspectos de su vida personal en esta pieza.

“Como soy masoquista y me gusta el sufrimiento, voy a contarle al público las cosas que hasta ahora nada más había hablado con mi mánager y con mi terapeuta”.

Leguizamo se adentra en su infancia, en su adolescencia, en una juventud vivida en la Nueva York de los setenta y los ochenta “donde ser latino todavía era dificil. Vivíamos en nuestro barrio, que era un ghetto, nuestro ghetto. Había enfrentamientos entre pandillas y había segregación entre las razas, las culturas. A muchas familias latinas no le gustaba que sus hijos se juntaran con los negros, con los blanquitos, con los hindúes y viceversa. Yo salía bien librado porque siempre fui el payaso de mi barrio”.

Sin embargo, reconoce con orgullo y emoción que las cosas han cambiado. De hecho, comenta que hace pocos días concedió una entrevista en Jackson Heights, el vecindario donde creció, “Y todo ha cambiado mucho. Es una atmósfera mucho más relajada, se siente, a menos de que sea que estoy envejeciendo y ya no me doy cuenta de las cosas”, vuelve a bromear.

Además de las penas y contratiempos profesionales y personales del actor, la pieza también significa el estreno como director teatral de Fisher Stevens, ganador del Oscar por el documental The Cove, con quien Leguizamo ha mantenido una sólida amistad desde que trabajaron juntos en la película Super Mario Bros. “Creo que John es un gran actor y este mónologo me encantó”, comentó Fisher, a quien Leguizamo contradijo asegurando que “eso es mentira, lo que pasa es que él es tan masoquista como yo. Nos gusta decir la verdad, así nos pese porque nos quite trabajo”.

Otra novedad de la obra es la pista sonora, escogida por el ropio Leguizamo y que fue grabada por el sello La Fania, que produjo un disco con estos temas. Recoge clásicos del repertorio latino, como “Devórame otra vez”, de Lalo Rodríguez; “Mi gente, de Héctor Lavoe y “Puro teatro, de La Lupe, tema con el que se abre el telón de Ghetto Klown, porque según Leguizamo: “no había otro tema mejor. Eso es mi vida, un gran teatro”.

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