THE GROSBY GROUP
Lena Hansen
November 05, 2007 AT 03:00 PM EST

Marc Anthony y Jennifer López siguen cada vez más acaramelados. Al cantar sus duetos “No me ames” y “Por arriesgarnos” este sábado en el American Airlines Arena de Miami, FL, a punto de finalizar así su exitosa gira de conciertos, derritieron a la audiencia con sus melosas miraditas y caricias. Tienen un je ne se quois, una sensualidad juguetona –ella le baila coqueta mientras él le roza tiernamente la nariz– que es pura magia. Se han convertido en los Sonny y Cher del pop latino, una súper pareja de la música.

Aunque parecieran almas gemelas, su camino al altar tuvo sus desvíos. Se conocieron a finales de los años noventa cuando grabaron el dueto “No me ames” (1999). Aunque en aquel entonces Marc estaba casado con la ex Miss Universo Dayanara Torres, el travieso Cupido lo flechó e hizo que se fijara en una tal Jenny from the block, quien tuvo que besar a varios Puff Daddies y Ben Afflecks antes de terminar en los brazos de su Príncipe salsero.

El intérprete de “Hubo alguien” recordó ese primer encuentro al dedicarle la canción “You Sang to Me” a su esposa, quien se encontraba detrás del escenario: “Esta próxima canción la escribí hace 10 años para una niña bellísima y dulce… tremenda, tremenda. Se la escribí… ella sabe por qué, y ahora es mi esposa”.

Ahora el dúo no sólo crea música y películas juntos… al parecer también bebés (aunque los muy modestos aún no han aceptado el crédito por esta última hazaña, negando los rumores de embarazo). Cuando la Diva de El Bronx apareció en escena, todos se quedaron boquiabiertos al ver su creciente pancita, camuflajeada bajo fabulosos diseños de Roberto Cavalli. Embarazada o no, la multifacética artista siempre luce resplandeciente, pero el aura de felicidad que ahora la envuelve es contagiosa. No paró de reirse… y bailar. Aún muy activa, dio mil volteretas junto a sus musculosos bailarines e hizo que varias abuelitas sobreprotectoras en la audiencia se aferraran a sus rosarios, rezando porque no perdiera el equilibrio.

En una ocasión se paró sobre una plataforma elevada a decenas de pies del suelo y aunque parecía una diosa sobre el Monte del Olimpo (con nubes proyectadas en la pantalla detrás), algunos se inquietaron al pensar en una posible caída. “Ave María, no debería subirse allá arriba!” dijo una fan preocupada, pero la imparable artista –quien no se desprende de sus tacones– descendió sin perder el balance ni el glamour por un segundo.

Aunque no hicieron comentario alguno sobre la visita de la cigüeña, en una ocasión López se puso la mano justo encima de su vientre, desatando un gran alboroto entre sus fans, quienes han seguido el romance con devoción desde el primer día, como una telenovela. Aunque muchos pensaron que sus últimas presentaciones en Miami serían un buen momento para compartir la gran noticia (todavía falta un concierto en San Diego, CA), el público tuvo que conformarse con la serenata y con poder mirar más de cerca de los célebres tortolitos… que mantuvieron la boca cerrada.

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