Cortesía Warner Bros
Vicglamar Torres/NYC
October 14, 2010 AT 04:00 PM EDT

Minutos antes descansaba plácidamente al lado de su amante, pero la urgencia de hacer unas compras la llevaron hasta el pueblo y, de pronto, un bramido saliendo del fondo de la tierra la hizo correr tan rápido como podían sus pies. En segundos se dio cuenta que el estruendo lo causaba el mar desbocado, con una fiereza asesina: un tsunami. Un golpe, otro, otro más. Su vestido se enganchó al esqueleto de lo que fue un puesto de vigilancia salvavidas y fue a dar al fondo del mar. Milagrosamente logró salvarse, pero esos segundos flotando en el medio del mar, de la nada, la dejaron gravitando también en un limbo que su lógica de periodista aguerrida no podía identificar ¿Acaso tuvo contacto con el más allá? ¿Acaso Marie LeLay – personaje que interpreta Cécile de France– murió y resucitó? ¿Será que existe un más allá, una vida después de la vida? De eso se trata la cinta Hereafter que llega este 15 de octubre a las salas de cine.

Bajo la dirección de Clint Eastwood, esta película – que es una buena opción para el espectador– narra la historia de tres personas que en distintas partes del mundo: San Francisco, Londres y París, de formas diferentes experimentan una relación cercana con la muerte.

George (Matt Damon) es un obrero estadounidense que vive en San Francisco, quien tras una complicada cirugía infantil adquiere el don de comunicarse con quienes viven en el más allá; Marie LeLay (De France), una periodista francesa que tiene una experiencia extra sensorial durante un tsunami, además de Marcus y Jason, un par de gemelos londinenses, quienes se ven separados trágicamente, interpretados magistralmente por George y Frankie McLaren.

Por cierto, el director reconoció en un encuentro con la prensa que: “estos chicos son excelentes actores. Todos los niños tienen una capacidad actoral envidiable. Se envuelven en sus juegos infantiles y se creen sus personajes. Pero, cuando se trata de actuar profesionalmente es difícil, porque por su misma naturaleza de chicos se desconcentran más rápido y tienes que comprenderlo. Por esa razón decidí filmar con los McLaren de forma secuencial. No quería dejarlos mucho tiempo ociosos porque no hubiese sido justo con ellos”, comentó el director de 80 años.

Mientras que Matt Damon reconoció entre risas que al estar con los gemelitos británicos de 12 años: “no se sabía quién era el niño, si ellos o yo. Fuera de cámaras, me dedicaba a hacerle bromas, a ganarme su confianza. Decíamos cosas de ‘varones’ y nos molestábamos frecuentemente y, creo que de alguna manera esa buena química se siente en el trabajo. Debo reconocer que estos chicos son excelentes actores y lo demostraron. Hay escenas que son muy emotivas. Hay muchas emociones fluyendo y ellos lo hicieron impecablemente”, dijo el actor que acaba de cumplir cuarenta años.

Aunque las escenas difíciles no se limitan a la aparición de los gemelos o a la reproducción del estallido en una estación del tren subterráneo de Londres. Tratar de escenificar de una forma creíble el tsunami fue según Eastwood una de las cosas más difíciles de lograr. Lo mismo ocurrió con la actriz belga Cécile de France. “Fue aterrador. Al principio tratamos de hacerlo utilizando un tanque de oxígeno. Pero el simple hecho de tener la máquina cerca y a uno de los chicos del equipo tratando de darme ánimo para lograr la escena como que causó un efecto contrario. Hasta que decidí retener el aire y sumergirme conteniendo mi propia respiración. Rodar las escenas de la playa fue muy difícil, quería hacerlas reales pero no tanto, no al punto de morirme de verdad”, bromeó la histrión de 35 años.

Esta película requirió un gran trabajo de producción. “Rodamos en distintas ciudades del mundo. Es un gran esfuerzo que solamente puede ser exitoso si has planificado cada escena. Soy muy rígido conmigo mismo en cuanto a la planificación del rodaje. Es una de mis normas como director”. Aunque la verdad es que él se convirtió en director de esta cinta casi por casualidad, según explicó el escritor Peter Morgan, quien inicialmente envío el guión a Kathy Kennedy y ésta a su vez a Steven Spielberg, quien finalmente se lo envío a Clint Eastwood – quien bromea diciendo que no sabía que era “la última opción”–.

En lo que sí coinciden tanto el escritor como el director es que si bien es cierto que esta cinta toca un tema tan trascendental como el contacto con la vida después de la muerte: “no se trata de una película espiritual”, aseveró Eastwood. “Tampoco es una película donde busquemos encontrar respuestas a la espiritualidad ni resolver misterios metafísicos, es una cinta donde queremos sembrar más dudas al respecto.”

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