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Miriam Giglio/Cd. de México
February 11, 2008 AT 02:00 PM EST

Muñeca Brava fue una de esas telenovelas que Argentina hace de vez en cuando, que cruzan el firmamento telenovelero cual meteoros y se convierten en éxitos monumentales. Por esa razón, una telenovela como Muñeca Brava estaba sentenciada a tener su versión Televisa. Se llama Al diablo con los guapos y es más popular que Pasión.

LAS AVENTURAS DE MILAGROS
Era un reto difícil superar a Muñeca Brava y hacer que el público olvidara a Natalia Oreiro en delantal. Televisa no parecía estar apostando mucho por este refrito. La hicieron para el horario de la tarde siguiendo a la insustancial Bajo las riendas del amor y pusieron como pareja principal a dos ilustres desconocidos. Imprevistamente, Al Diablo… se convirtió en un hit.

La novela tiene un gancho poderoso en un argumento que combina lo tradicional, con el humor, y un elenco muy bien seleccionado. Han conservado el guión original con sólo un par cambios que han sido mejoras. Por ejemplo, se han eliminado algunas escenas lo que la hace más rápida, ciertos misterios se aclaran antes que la versión original, y eventualmente la historia seguirá por rumbos diferentes, pero no menos interesantes.

Como en Muñeca Brava, la historia gira alrededor de las aventuras de Milagros, una huerfana adolescente, un poco tomboy, pero apesadumbrada por su orfandad, por su pobreza y por las injusticias del mundo.

Al cumplir la mayoría de edad, Milagros abandona el convento donde se ha criado y pasa a servir a la Familia Belmonte en cuya casa conoce humillaciones, el amor, el desengaño y hasta el secreto de su pasado. Nada más tradicional, pero en un momento en que la telenovela ha derivado peligrosamente de sus raíces, resulta refrescante sobre todo porque en esta historia hay mucha luz, mucho optimismo y los personajes son redondos y simpáticos, aun los villanos.

QUÍMICA DE DEBUTANTES
El personaje de Mili es una chica de emociones fuertes, que no se deja atropellar. Su alegría, al igual que su furia es legendaria. Combina la inocencia de un niño con el dinamismo de un torbellino, al que agrega un sex-appeal muy ingenuo. Natalia Oreiro supo darle un rostro a Muñeca Brava, ¿pero podía Televisa hacer lo mismo?

El truco de Al diablo con los guapos fue en poner a Allisson Lozano, ahora llamada Lozz, una debutante que había hecho papeles mínimos en Rebelde y Las dos caras de Ana, como protagonista. Con sólo quince años, Lozz está perfecta para el rol de niña-mujer, incluso sus tropiezos histriónicos de principiante añaden veracidad al papel de adolescente que intenta integrarse a un mundo hostil.

Como acompañante le han escogido a otro debutante, Eugenio Siller, quien llamara la atención como el músico invidente de Código postal, es ahora Alejandro Belmonte, el mujeriego y mordaz patrón de Mili. Siller tiene el punto exacto de química con Lozz para hacer arder la pantalla.

El elenco contiene rostros conocidos y competentes como César Evora, quien interpreta al padre de Alejandro, un individuo muy torcido. Laura Flores vuelve al papel de esposa abusada y madre sufrida, pero su Luciana tiene una variante, es adultera, alcohólica y muy snob.

La magnifica y desaprovechada Altair Jarabe es su hija, una coqueta profesional. Miguel Pizarro hace el rol de Braulio, el mayordomo, personaje que va mas allá del estereotipo cómico del Largo de The Addams Family para adquirir cierto misterio genuino que le atrae la simpatía y el interés del espectador. Como refrito, Al diablo con los guapos es un experimento llamativo y que no debe perderse.

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