Andrew Melick
María Morales
March 02, 2005 AT 10:00 AM EST

Rodeada por sus padres y otros familiares, Génesis Rodríguez gozó de lo lindo las pasadas fiestas navideñas en Miami en gran parte por su sencillez. “Pusimos un arbolito, horneé una torta de ron y recibí el mejor regalo: un cachorrito Boston terrier que se llama Buster”, recuerda ésta emocionada. “Cuando llegó el Año Nuevo, estaba tan feliz de decirle adiós al 2004. ¡Tan feliz!”,

Se entiende. Génesis y el actor Mauricio Islas se convirtieron en la comidilla del año pasado después de que el padre de la joven actriz, el cantante José Luis Rodríguez, El Puma, denunciara ante las autoridades que Islas habría tenido una relación sexual con su hija, una menor de edad. Con el escándalo ya a sus espaldas (los Rodríguez e Islas llegaron a un acuerdo fuera de la corte), Génesis no ve la hora de comenzar una nueva vida en Los Ángeles.

A mediados de año, tanto ella como sus padres se mudarán a esa ciudad (sin deshacerse de su base, su casa/oficina minimalista en un exclusivo rascacielos con vista al mar en Miami) para que la actriz curse estudios universitarios de cine y televisión. Asimismo, Génesis, de 17 años, también buscará papeles en producciones en inglés. “Tendrá mucho éxito en ese mercado”, augura Michael Barnes, su maestro de voz y dicción, de la Universidad de Miami. Agrega José Vicente Scheuren, productor general de la novela Prisionera, donde Génesis debutó junto a Islas: “Ella tiene muchas cosas buenas por delante. Va a llegar donde quiera”.

Donde Génesis nunca quiso llegar fue a protagonizar un escándalo al lado de Islas, un hombre casado. “Yo no me quise hacer famosa por todo esto”, dice Génesis, quien no fue ajena a la crítica que le llovió durante el escándalo.

“Tengo oídos y sé lo que se dijo: que si yo era una vagabunda que andaba detrás de él, que si le tendí una trampa. De un día a otro pasé de ser un ángel a algo con cachos saliendo de la cabeza. ¡Por favor!”

La realidad, asegura Génesis, es que “fui fácil de manipular”. “Fui una plastilina para moldear”, dice con cuidado de no mencionar directamente el nombre de Islas, quien rehúsa comentar sobre los detalles del caso.

Inicialmente, ella guardó silencio sobre Islas porque tenía miedo, agrega Génesis. “No podía hablar”, señala la actriz, quien en un futuro planea darle charlas a jovencitas en su misma situación. “Me sentía atrapada”.

Nada de lo sucedido le pudo quitar a su hija su vocación de actriz, asegura El Puma. “En medio de todo, ella nunca descuidó su profesión y grabó –Prisionera–, hasta el fin”, dice. “La admiré más”. Ante todos los comentarios en la calle, de extraños o conocidos, El Puma prefiere callar. “Ya dimos vuelta a la página”, apunta.

En la página de ese libro quedó también el acuerdo legal entre los Rodríguez e Islas, otrora amigos. Su familia accedió a un acuerdo, según ellos no basado en lo económico –se ha difundido que aceptaron varios millones de dólares– sino porque querían dejar todo en el pasado. “¿Dónde están los 5 millones?”, dice Génesis. “Un juicio hubiera sido un año de miseria. Fue una decisión difícil, pero decidimos salir adelante. O nos estancábamos en el pasado o salíamos adelante”.

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