Alvaro Fuentes
People Staff
September 28, 2011 AT 12:00 PM EDT

Habla con suma rapidez. Como si las palabras le escaparan el alma antes de los labios. Con una coleta al tope la cabeza y un vestido que le robó a los años ochenta, Francisca Valenzuela relata su magnetismo por el arte. En gira promocional y como parte de los conciertos de Joe’s Pub en Nueva York, la cantante y escritora se vierte en una fuente de palabras… y confesiones.

Su nuevo disco, Buen soldado, es un enlace sonoro a través de géneros musicales, el cual cautivó a Chile y también al cantante Bono de U2 quien la convidó a participar de su concierto en Santiago. Con presentaciones en el SXSW Festival (Austin, TX), el Popfest de Shakira (Santiago, Chile) y en el Festival de Cannes, la cantante es imparable. Sin embargo entre la velocidad de su carrera y la de sus palabras, pausa para agradecer el cariño de una audiencia que la llevó al estrellato cuando ninguna disquera la quiso escuchar.

¿Tienes un recuerdo claro de cuando te percataste: “Esto es lo que quiero hacer”?
Creo que siempre ha sido una cosa natural: la tendencia a hacer arte. Desde pequeña tenía esta fantasía de hacer arte profesionalmente y en múltiples disciplinas, desde a música a la escritura y la parte visual. Pensé ya en hacer algo más profesional cuando me puse el desafío de hacer un disco y dije, “Ya este disco va a ser para mí”. Cuando comencé a ver la respuesta de la gente que se dio de una manera tan orgánica, cuando estaba en Chile, pensé tal vez esto es en serio.

¿Qué desafíos encontraste en el camino?
Yo creo que constantemente los encuentro. Cuando comencé a tocar en vivo en Chile, lo hice en un circuito muy indie y fui a todas las disqueras y me dijeron que “no”. Y dije, “Esta fantasía no tiene que tener una disquera. ¿Qué se hace entonces?” Tenía un dinero ahorrado de un libro que publiqué en España y tomé esa plata e hice un disco.
El hacer un disco sin jamás haber estado en un estudio en la vida, sin saber lo que era un productor o los roles en el mundo de la música fue un primer desafío. Luego ha sido el desafío de la internacionalización, luego el desafío de hacer tu proyecto sin comprometerlo artísticamente y cómo desarrollar un proyecto sostenible que crece y que me permite vivir mi vida.

¿Cómo hiciste para crear ese sonido tan particular?
Fue muy espontáneo. Yo creo que lo interesante fue que, si bien la formula original de usar una disquera para comercializar la música no funcionó, fue bueno pues ocurrió orgánicamente. Yo fui a la radio y a la gente le gustó y comenzó a sonar sin intervención institucional.
Y eso fue una sorpresa enorme y creo evidencia que el material es auténtico. Quería mantenerme en un mundo del rock pop, en un mundo donde toco todos mis instrumentos, donde compongo, donde escribo. Me busco colaboradores que representen algo que yo quiero hacer y en el primer disco fueron Los Búnkers que me ayudaron mucho a conocer el rigor del rock.
Ahora con este nuevo disco –ahora con productores modernos con productores un poquito más pop– quiero hacer algo que no he hecho antes: música más bailable, música más seria, música más folclórica y explorar nuevas temáticas.

Tu vida personal se refleja de nuevo en este álbum, ¿cómo?
En la forma súper confesional y primitiva. En canciones como “Quiero verte más”, por ejemplo, que es [como expresar un], “¡Cómo te deseo!”, o “¿Qué sería?” que es la tristeza y el sometimiento a la pérdida de una relación, o “En mi memoria” que es una canción a alguien que uno echa de menos porque muere.

Esto viene un poco de tu vena literaria, ¿no?
Y también de la inquietud social. Creo [también por] el interés por contar historias que uno ve cotidianamente.

Hay un fuerza en tu música que llama a la juventud. ¿Qué piensas de cómo la juventud se está moviendo en cuanto a la situación social que vive?
Yo me siento parte de esa misma juventud. Es algo que escribo y quiero comunicar. Eso no significa que uno es unidimensional. Uno es serio pero también es entretenido y liviano. Hay que mantener esa dualidad constantemente.

Cuéntame cómo fue compartir escenario con U2
Fue increíble. Fue una sorpresa. Ellos siempre buscan colaboradores en los países donde tocan. Al llegar a Chile oyeron mi canción que estaba número uno en la radio, pidieron el disco y me llamaron un día antes del concierto. Yo incrédula no entendía lo que estaba pasando y de momento me dicen, “Queremos que cantes con nosotros en vivo. ¿Te interesa?”Pero yo incrédula. Y él [Bono] me dice: ‘me gusta la canción cinco, la canción siete…’.

¿Quién dijo esto?
Bono. Yo no podía creer lo que estaba pasando. Fue importantísimo pues fue estar ceca de un equipo humano de tan alto profesionalismo y éxito, pero a la vez con tanta calidez humana y tanta sencillez.

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