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María Morales
December 19, 2006 AT 11:00 AM EST

No fueron los tabacos explosivos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ni las invasiones de exiliados cubanos de la Florida los que acabaron con la vida del gobernante cubano Fidel Castro. Cuando éste tomó su último aliento TK CUANDO en la cama de un hospital en La Habana CONFIRMAR, a la edad de 80 años, la muerte llegó a través de un fulminante cáncer de colon CONFIRMAR que lo desgastó en cuestión de meses.

Con el fin de su vida, finaliza también una era en el país que Castro lideró con mano dura por casi 48 años. Desde que éste entró triunfal a La Habana el 1ro de enero de 1959 –tras haber derrocado al dictador Fulgencio Bastista– Castro cambió el panorama no sólo cubano sino mundial. En la isla, su revolución antiimperialista se tornó marxista e internamente opresiva y el otrora líder guerrillero se convirtió en una espinita en el dorso de 10 presidentes estadounidenses, desde Dwight Eisenhower hasta George W. Bush. En sí, su papel en la crisis de los misiles de 1962 entre la antigua Unión Soviética, Estados Unidos y Cuba, casi llevó al mundo al borde de una Tercera Guerra Mundial.

Si bien Castro fue vitoreado en los primeros años de su revolución por sus campañas de educación y salud y los miles de millones de dólares obtenidos en subsidios soviéticos, al final de ésta lo que queda es un legado de paredón y represión, elecciones sin oposición y libertades negadas a unos 11 millones en la isla. En sí, se calcula que unos 2 millones más optaron por abandonar Cuba antes de vivir bajo su dominio, primero en el masivo éxodo a raíz del triunfo de la revolución y luego a través de la válvula de escape que fue el puente marítimo Mariel-Cayo Hueso de 1980 que llevó a unos 125,000 cubanos a las costas de la Florida, seguido por la salida de unos 30,000 balseros en los años 90.

La incógnita que queda con la muerte de Castro es qué pasará ahora en Cuba. En julio, el gobernante que ha mantenido el poder por más años en Latinoamérica transfirió el mando a su hermano, el general de las Fuerzas Armadas y ministro de Defensa Raúl Castro. Si éste continúa la línea de su hermano o intenta gobernar Cuba con cierta apertura económica, pero no política (al estilo de China) está aún por verse.

Lo que sí es cierto es que aún después de la desastrosa caída del bloque soviético y con un despertar de la disidencia en Cuba, Castro muere en momentos en que sus ideas revolucionarias han tenido eco en mandatarios y pueblos latinoamericanos como Hugo Chávez, en Venezuela; Luiz Inacio Lula da Silva, en Brasil; Evo Morales, en Bolivia; Rafael Correa, en Ecuador; y próximamente Daniel Ortega, en Nicaragua.”La historia me absolverá”, dijo una vez Fidel Castro. Hoy, con su muerte, lo que impera es una imagen dividida. Para algunos, Castro fue un héroe socialista, para otros un traidor de sus ideales y para muchos más un tirano que truncó la vida de casi cinco generaciones de cubanos.

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