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People Staff
August 24, 2010 AT 03:00 PM EDT

A pesar de los esfuerzos que ha hecho la actriz mexicana Fernanda Romero por demostrar que su matrimonio con Kent Ross es veraz, las autoridades federales de Estados Unidos siguen sin creerle y, el próximo martes deberá acudir a la primera audiencia del juicio por matrimonio fraudulento que se sigue en su contra.

Aunque los abogados de la pareja sostienen que la fiscalía no tiene manera de probar que no estaban enamorados cuando se casaron, la fiscalía sostiene que Ross y Romero han mantenido hogares separados desde que se contrajeron matrimonio en el 2005 y que, cuando los agentes federales visitaron sus respectivos domicilios en el 2007, no encontraron ninguna fotografía en la que aparecieran juntos, ni ningún otro elemento que pudiera demostrar que su unión no es un fraude.

A pesar de que la mayoría de los casos por matrimonios fraudulentos son manejados como un proceso administrativo de inmigración, en el caso de Romero, el fiscal acusador decidió presentar cargos penales contra la mexicana y su esposo por considerar que habían evidencias irrefutables de que se trataba de un fraude.

“Tenemos mentiras durante un período de dos años y medio”, dijo James Left, un fiscal adjunto especial que maneja el caso, al periódico New York Post, en el que también se dice que los abogados defensores han argumentado que los esposos, ambos de 28 años, han sido víctimas del fotógrafo Markus Klinko, coprotagonista de la serie de televisión Double Exposure (Bravo), – quien denunció el caso ante las autoridades federales el caso como un matrimonio fraudulento–.

Según los litigantes defensores, el conocido fotógrafo se obsesionó con la joven. En el expediente dice que: “Este es el caso de un hombre mayor, Markus Klinko, obsesionado con una joven a quien le dobla la edad, quien cuando fue desdeñado como su amante, se llenó de rencor y venganza y decidió destruir su vida, su carrera y su reputación”.

Sin embargo, más allá de la denuncia formulada por Klinko, las autoridades de inmigración están convencidos de que la actriz de Drag Me to Hell, le pagó la suma de 5 mil dólares a Ross para obtener la residencia estadounidense.

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