Jeff Daly/Getty Images
Lena Hansen
December 12, 2007 AT 05:00 PM EST

Aunque posó como la Cenicienta y Blanca Nieves para el calendario de Campari, Eva Mendes no tiene un pelo de tonta ni de sumisa, como muchas de las heroínas de estas fábulas. La actriz cubanoamericana de 33 años, quien recientemente develó el calendario del distinguido licor italiano durante una ceremonia en el Design District de Miami, habló con nosotros sobre algunos de sus proyectos cinematográficos, las fantasiosas fotos del almanaque y su pasional lado cubano.

El lujoso calendario, que el año pasado tuvo a la mexicana Salma Hayek en sus páginas, le da a la temática de los cuentos de hadas un giro adulto y sensual. Al hojearlo, vemos a Mendes encarnando a adorables personajes como La Caperucita Roja, pero más crecidita y sexy, junto a un lobo. “Se llamaba Lupo”, dijo del feroz animal que tiene sujetado con un arreo en la foto del mes de enero, “era súper lindo, pero cuando empezó a enseñarme los dientes me puse nerviosa”.

Tampoco tuvo mucha química con el caballo blanco con el que posó en la recreación de Blanca Nieves para el mes de abril. “El modelo Carlos y yo tratamos de montarnos porque la idea era que brindáramos con Campari encima del caballo”, comentó, al momento que explicó con mucha gracia que el animal no paraba de relinchar y tumbarlos. Al parecer ni los Príncipes Azules ni los caballos en la vida real son tan bien portados como en los cuentos.

Según la actriz, su fábula favorita desde niña siempre fue La Bella Durmiente. “Mi mamá siempre me llamaba así porque me encanta dormir. Si tuvieran unas olimpiadas para los dormilones, yo me llevaría el oro”, bromó Mendes, “puedo dormir hasta 15 horas seguidas”. Pero lejos de dormirse en los laureles, la actriz ha tenido un año muy productivo. Su papel en We Own the Night, ya en los cines, en el que hace de Amada, la novia del actor puertorriqueño Joaquin Phoenix, ha sido uno de sus favoritos. “La película abre con una escena de sexo un poco fuerte y cuando la gente la ve por primera vez talvez piensa que ya la tiene bien definida… pero se va dando cuenta de que es una mujer con mucha profundidad, que crece y se transforma [a lo largo de la historia]”, explicó.

De hecho, la actriz le pidió al director James Gray que le cambiara el nombre a su personaje y le pusiera Amada, en honor a su abuela materna. Dijo que aunque su abuela murió en Cuba en la década de 1940 y no llegó a conocerla, siente una afinidad inexplicable con ella: “Tengo el presentimiento de que somos muy parecidas. Siento que estamos conectadas”.

Por otra parte, Mendes admitió que ha crecido como actriz. En el 2008 aparecerá en varias películas, como la historia basada en un libro de historietas, The Spirit, junto a Scarlett Johansson y Samuel L. Jackson, y The Women, una nueva versión del filme clásico de 1939 que protagonizaron luminarias como Joan Crawford. “Trata sobre unas mujeres fabulosas”, adelantó sobre esta última, “no hay un hombre en toda la película”.

Y aunque en esta historia no habrá miembros del sexo fuerte, en la vida personal de Mendes sí hay un galán, el cineasta peruano George Augusto Gargurevich. Al parecer Gargurevich es más calladito y tímido que Mendes, quien confesó ser bulliciosa. “Hablo muy alto”, dijo. “A veces mi novio me dice: ‘¡Shhh, estás gritando!’ y yo ni me doy cuenta”. Además, de sus padres cubanos la actriz heredó su amor por la comida, la música y el baile, y su “pasión por la vida”.

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