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Ernesto Sánchez / NYC
October 18, 2010 AT 05:45 PM EDT

Con su propia disquera, recursos económicos y un par de pantalones bien puestos –y por supuesto, esa voz que igual derrite y estimula– Ely Guerra ha logrado romper el estigma de que un músico sin sello discográfico se vuelve invisible.

La regiomontana de 38 años acaba de concluir con éxito su tour en Estados Unidos, el cual comenzó en Nueva York y terminó la semana pasada en El Paso, TX. Y, por si fuera poco, acaparó la portada de la revistaNew York Times Style en su número Fall Travel.

La Guerra aparece frente a la Catedral Metropolitana de Ciudad de México en un vestido rojo de la casa Versus valuado en 2 mil 400 dólares, y fue fotografiada por Raymond Meier para el reportaje Generation Mex: An Enterprising Creative Class in Putting Mexico City on The Cultural Map (Generación México: Una clase de creativos emprendedores está poniendo a Ciudad de México en el mapa cultural).

No es de sorprender que Ely Guerra haya sido elegido para la portada en la historia en la que también aparecen Diego Luna y la arquitecta Tatiana Bilbao, entre otros, pues la cantante ha roto la fórmula de los músicos mexicanos para sobresalir por sí sola y contando únicamente con sus fans para triunfar. Y nos consta. Sin mucha promoción, los shows en este lado del río estuvieron repletos y la músico causó conmoción.

“INVISIBLES, ¡nunca! ¡Fuimos música sonando a pleno! Estuvimos frente a fans maravillosos que nos siguen sorprendiendo con su voluntad exquisita por pertenecer a nuestras canciones… ¡Las cantan todas! ¡Las piden todas!”, dice Guerra en exclusiva a PeopleEnEspanol.com sobre su recién concluida gira en Estados Unidos.

Ataviada en un elegante traje sastre, Guerra empezó cada show con un set acústico desconcertando un poco a los asistentes. Pero tras entregar “Puerto Vallarta”, “Profundidad” y “Tengo frío”, Ely se quitó el saco, y literalmente se transformó y fue transformando a las audiencias en cada recinto, jugando con su sensualidad, con las tesituras de su voz, coqueteando con el público y llevando el show hasta lo más roquero posible, presentando su álbum Hombre invisible y sus clásicos temas en versiones mucho más heavy de lo normal.

“Sentimos el valor de la banda concreta que somos tocando en lugares que, de alguna manera, son lejanos en distancia, pero no en corazón”, continúa Guerra. “Trajimos a nuestros paisanos su pedazo de tierra mexicana envuelto en sonido, y ahí, nos cobijamos todos, nos entendimos todos recordando nuestro origen”.

En los shows, Ely Guerra interpretó “Júrame” a capella logrando que todos los asistentes se unieran al unísono, y de alguna manera, haciendo propio el tema que María Griever inmortalizara para los adultos… pero para los jóvenes es más que claro: le pertenece a la Guerra, sólo a ella.

Tirándose al piso en “Vete”, contoneando su cuerpo en “Messy” y brincando sin cesar durante “Ojos claros, labios rosas”, Ely se sorprendió cuando incluso el público estadounidense coreaba las partes de sus canciones que mezclan el inglés con el español “Men make women messy”, “Stranger”, “The way I see things here”…

“[Es que] También sentimos la bienvenida de aquellos que aceptan nuestro idioma y se dejan llevar sin comprenderlo, pero algo existe que nos une, nos introduce en una misma habitación y entonces, no hay nada qué comprender… Como el corazón que se entrega, sólo siente”, reflexiona Guerra.

Ahora Ely sigue su gira en México y la concluirá en Ciudad de México en diciembre a un año del lanzamiento del álbum inspirado en secuencias armónicas creadas por músicos como Juanes, Bunbury y Álvaro Henríquez y Gustavo Santaolalla.

“Regresamos al hogar con deseos de “más” y, en esa promesa, deseamos pronto volver”, concluye Guerra. Lo prometido es deuda, señorita Elizabeth.

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