Mezcalent
Miriam Giglio / Cd. de México
March 10, 2008 AT 02:00 PM EDT

Sorprende ver en pantalla, y en el mismo canal, a Lola…Érase una vez y a Al diablo con los guapos. A simple vista parecen la misma historia. Un escrutinio cercano indica que Al diablo…, a pesar de su música, y situaciones jocosas, es una historia para adultos. En cambio, Lola… es un cuento que recomendamos solamente para un público muy juvenil e ingenuo, quizás hasta infantil.

Nació en Argentina como Floricienta y su éxito ha provocado algunos clones a través del continente. El de México se llama Lola…Érase una vez y también es el cuento de una Cenicienta moderna, pobre, huérfana que monta motocicleta, viste de forma extravagante, tiene madrina astróloga y ama a un príncipe del jet set, al que conoce por las fotos de las notas de sociales.

El príncipe Alexander es un ocupado y adusto empresario que debe acortar un viaje por Europa para hacerse cargo de unos niños traviesos y muy listos, que igual tiran a su institutriz de una escalera que hacen fiestas que terminan con la casa convertida en un baño de espuma. La solución de Alexander es contratar a una ayudante para Petra Sigrid Von Beethoven, la maltratada institutriz. La elección recae en Lola, cuya zapatilla ha encontrado Alexander en medio de la espuma creada por sus irreflexivos hermanos.

Lola…Érase una vez entrecruza la historia de Cenicienta con elementos de The Sound of Music. Lola como Julie Andrews, canta, es atolondrada y tiene que domar a un montón de enanos germanos malévolos y expertos en martirizar institutrices. De paso, Lola cura a Alexander de su severidad, su amargura y le enseña a sonreír.

Comedia con mensaje
Como corresponde a toda Cenicienta, Lola tiene madrastra y hermanastras malévolas. La escultural Lorena Herrera es Montserrat que, gracias al testamento de su marido, descubre que éste tuvo una hija clandestina que heredará todo el dinerito que Doña Montse creía suyo. Al encontrarse literalmente en la calle, Montserrat no tiene otro remedio que cargar con sus hijas y mudarse a casa de su futuro yerno, el millonario Alexander Von Ferdinand, quien está a punto de casarse con Carlota, la hija astuta de la ambiciosa viuda.

Entretanto, Montserrat se dedica a buscar a la bastarda para hacerla desaparecer. Pero no se preocupen, aquí no hay asesinatos, ésta es una novela cómica por lo que los esfuerzos de Montserrat terminan con ella metida en todo tipo de líos.

La telenovela es extremadamente ligera con personajes y situaciones exageradas que van desde la institutriz alemana, muy bien interpretada por Beatriz Moreno, que anda disfrazada de director de banda circense, hasta Lorena Herrera que parodia sus villanas sexys. En esta historia todos andan a la carrera y dándose porrazos, lo que crea una atmósfera caricaturesca digna de película de Chaplin que, para que negarlo, nos mata de la risa.

La debutante Eiza González, quien interpreta a Lola, no es una belleza y su vestuario es horripilante, pero no trabaja mal y su personaje es adorable. Aarón Díaz está un poco parco y falto de carisma, pero esa actitud corresponde a un Alexander reprimido incapaz de expresar sus emociones. A pesar de todo el slapstick, la novela tiene mensajes: el bien triunfa sobre el mal, toda bondad tiene su recompensa, aun los pobres pueden dar algo a los ricos, etc.

Por fin hay una telenovela adulta que pueden ver hasta los pequeños. No hay nada que amerite largas explicaciones, no hay orgías de sexo y violencia. Relájese, ríase y recuerde que aunque las telenovelas están pobladas de cenicientas, la verdadera es un cuento infantil como lo es Lola…Érase una vez.

You May Like

EDIT POST