Mezcalent, Telemundo
Miriam Giglio y Ernesto Sánchez
August 05, 2008 AT 03:00 PM EDT

Cadenas de amargura fue todo un éxito en los años noventa. Y a distancia, es una de las mejores telenovelas que Televisa ha realizado. En sólo cuatro meses de duración, a principios de 1991, la producción de Carlos Sotomayor dejó una huella indeleble en el público mexicano, latinoamericano e incluso en partes de Europa, que muy pocas telenovelas desde entonces han logrado igualar.

En Estados Unidos, la telenovela es prácticamente desconocida, pues Univisión la programó casi dos años después de haber sido un éxito, y la transmitió a medio día, y editada, lo cual limitó su exposición e impacto.

Así que la mejor noticia de que haya un remake de esta historia de Cuauhtémoc Blanco y María del Carmen Peña, es para los hispanos que radican en Estados Unidos, pues por vez primera (qué envidia) conocerán uno de los melodramas mejor armados de Televisa.

EL BINOMIO BRACHO-CASANOVA
La historia, tan sencilla que se resume en un par de renglones, impactó a los televidentes no por las desgracias que afligían a la dulce joven protagonista (Daniela Castro), sino por la destreza histriónica de una irreconocible Diana Bracho, quien en el personaje de la tía Evangelina, logró una creación tan perfecta, que dejaba boquiabierto a cualquiera. ¿Era ésta la misma actriz que se deshacía de frágil en Cuna de lobos y en Pasión y Poder? ¿De dónde sacaba esas expresiones, esos ojos de locura, esa voz y esa presencia? ¿A quién iba a asesinar ahora y qué reacción inesperada tendría la actriz al cometer otro crimen?

Junto con la fuerza de Bracho, sin duda, la novela mantenía al público sintonizado por el ying-yang que realizó al lado de Delia Casanova. La actriz de cine mexicano interpretó a la tía Natalia, su frágil hermana que guardaba un secreto y a la que Evangelina odiaba con todas sus entrañas.

Así, Cadenas de amargura lograba un equilibrio admirable entre el mal personificado por la tía Evangelina y el bien representado por la tía Natalia. Ambas amargadas, pero representando un lado extremo de la moneda.

LAS NUEVAS TíAS
Ése fue el éxito de Cadenas de amargura: dos actrices maduras luchando por sus propios intereses, revelando secretos familiares, y capaces de todo, una por destruir a la sobrina y otra por defenderla.

Por eso, aunque la historia sea excelente, se necesitan dos actrices con los mismos pantalones de Bracho y Casanova para repetir o siquiera igualar el éxito logrado en 1991. Tanto, que ha sido la novela vespertina con más rating en la historia de Televisa, razón por la que ha sido repetida en diversas ocasiones en México.

Cuando el productor Carlos Moreno (Bajo la misma piel) reveló hace dos años que realizaría el remake de Cadenas… (el proyecto fue cancelado varias ocasiones en esos meses), muchos nombre se empezaron a barajar para intepretar a las tías “cuervo”. Rocío Banquells fue la primera posible tía Evangelina. Después, nombres como Cynthia Klitbo, Daniela Romo, Jacqueline Andere, Verónica Castro y hasta Victoria Ruffo tan sólo hace un par de semanas, eran las candidatas para darle vida a tan enfermo personaje.

La elegida, sin embargo, fue quien al menos en primera instancia parece ser la mejor candidata: Leticia Calderón.
¿Crees que Lety Calderón pueda dar el ancho del personaje que inmortalizó Diana Bracho?
Y sin duda, esto representa gran alegría para los fans de Lety, pues qué mejor manera de verla regresar a la televisión que en un rol tan exigente.

Lety Calderón, aunque nunca ha dado vida a una villana, sí ha sabido interpretar a personajes con ciertos aspectos de dureza como los que hizo en La indomable y Valeria y Maximiliano.

Por otra parte, ante la desilusión de los fans de Victoria Ruffo, ella será quien interprete a la tía Natalia. Aunque la misma actriz había confirmado que sería la villana de la historia, lo cual siempre había soñado, los focus groups de Televisa indicaron que la gente no está preparada para verla en un rol distinto al de la sufrida de la historia.

Si bien es cierto que la Ruffo ha crecido como actriz, prueba de ello fue su emotiva interpretación de Victoria, es difícil, casi imposible imaginarla con la fuerza y el desempeño que Bracho le imprimió a la tía Evangelina, y quizá hubiera sido contraproducente en su carrera, pues las críticas se la hubieran comido viva.

Evangelina era una mujer con un desequilibrio mental, que aparentaba moral y rectitud, pero que en una decisión impulsiva era capaz –ante su propio asombro– de asesinar con tal de impedir la felicidad ajena, pero al mismo tiempo, reflejaba una frustración personal y sexual, un odio por ella misma. ¿Se imaginan a Victoria Ruffo en este reto? Nosotros tampoco.

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