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Benjamín Morales Meléndez para People en Español
September 25, 2015 AT 10:26 PM EDT

El papa Francisco vivió este viernes uno de los momentos más emotivos y felices de su visita a Estados Unidos al encontrarse con centenares de niños que lo vitorearon llenos de alegría en East Harlem, la zona de Manhattan conocida como El Barrio.

“¡Santo padre, te amamos!”, gritaban los pequeños que lo recibieron a su llegada a la escuela católica Nuestra Señora Reina de Los Ángeles. Una pequeña soltó un grito enorme cuando el Papa pasó por su lado con una carcajada dibujada en el rostro.

“¡Dios mío, es el Papa!”, vociferaba emocionada la pequeña estudiante.

FOTOS: La visita del papa Francisco a Estados Unidos

Desde el momento en que se bajó del modesto vehículo que lo llevó a la escuela se veía al santo padre emocionado, feliz y sonriente. Conversaba animadamente con los niños y adultos que se arremolinaron a recibirlo. Impartió bendiciones, se tomó selfies y parecía no querer entrar al recinto escolar, donde en un salón de clases lo esperaban padres, alumnos y maestros.

Ya dentro bromeó con los alumnos, quienes le cantaron, mientras hacía gestos como si no los escuchara para que elevaran sus voces, provocando las risas de todos. Varios niños le mostraron sus trabajos y cuando escolares hispanos le hablaron en español, se emocionó.

El sumo pontífice se vio particularmente impactado cuando los niños revelaron un mensaje en un monitor que decía: “We also thank God for the gift of having you as Pope! ¡Dios te bendiga Papa Francis!”, con la típica mezcla de idiomas que caracteriza a El barrio.

Al concluir la visita al aula, el papa se dirigió al gimnasio del recinto para reunirse con inmigrantes que reciben aisistencia de entidades católicas.

“Gracias por tener el tiempo de venir visitarnos y en nombre de todos los inmigrantes le damos las gracias”, le dijo un inmigrante mexicano, al que no se identificó.

Los presentes le regalaron un casco de obrero, una camisa de fútbol de la escuela, un libro, un mantel, una cruz y varios objetos más que simbolizan el trabajo, la educación y la fe.

“Estoy contento de estar hoy aquí con ustedes junto a toda esta gran familia que los acompaña. Veo a sus maestros, educadores, padres y familiares. Gracias por recibirme y les pido perdón especialmente a los maestros por robarles unos minutos de la lección”, apuntó el papa sonriente.

Tras señalar que en esa escuela hay alumnos de varios países, reconoció que a veces no resulta fácil cambiarse a “una nueva casa” y adaptarse a una realidad distinta. “Lo bueno es que también encontramos nuevos amigos, encontramos personas que nos abren puertas y nos muestran su ternura, su amistad, su comprensión”, señaló.

FOTOS: La vida del Papa Francisco

El papa recordó la figura de Martin Luther King, quien tiene una calle cercana a la escuela, para recordar su famoso discurso de “Yo tengo un sueño”.

“Queridos chicos, ustedes tienen derecho a soñar y me alegra mucho que puedan encontrar en esta escuela, en sus amigos, en sus maestros, ese apoyo necesario para poder hacerlo. Donde hay sueños, donde hay alegría, ahí está siempre Jesús”, resaltó.

El santo padre no se marchó sin asignarles un “homework” a los escolares. “Es un pedido sencillo, pero muy importante: no se olviden de rezar por mí para que pueda compartir con muchos la alegría de Jesús”, les solicitó.

Pero las cosas no quedaron allí. El Papa, fiel a su costumbre, rompió el protocolo y de la nada, pidió que alguien cantara algo. “¡A ver, ¿quién es el más cara dura?!”, preguntó lleno de alegría, lo que tomó por sorpresa a todos.

Un grupo de mujeres de origen africano comenzó a entonar un hermoso himno. A continuación, un grupo de mujeres hispanas se entusiasmó y comenzó a cantar otro himno, que emocionó al pontífice.

“Recen por mí, no olviden su asignación”, les recordó el santo padre antes de retirarse.

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