Stefano Rellandini/Pool photo via AP
Mayra Mangal
July 29, 2016 AT 04:03 PM EDT

El silencio fue el mejor homenaje que pudo rendir el papa Francisco a los muertos, a su paso por el campo de concentración de Auschwitz, en Polonia.

El pontífice nacido en Argentina hizo este viernes una histórica visita a la infame locación a su paso por Polonia. El pontífice se convirtió así en el tercer Papa que visita el campo de concentración donde perecieron 1.5 millones de hombres, mujeres y niños, en su mayoría, de origen judío.

El máximo representante de la Iglesia católica, de 79 años, apareció visiblemente conmovido, al cruzar las torres de vigilancia que aún permanecen como mudos testigos de las escalofriantes historias vividas en dicho campo de concentración de 1940 a 1945.

Según informes de la agencia Reuters, Su Santidad no hizo ningún discurso o pronunciamiento, simplemente se dedicó a orar y a reunirse con 11 sobrevivientes del campo de concentración, a quienes besó en ambas mejillas. Uno de ellos incluso le pidió que le firmara una foto de sí mismo, donde se le puede apreciar con otros presos del campo.  

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Francisco también visitó la celda donde murió el monje polaco Maksymilian Kolbe, quien ofreció su vida para salvar la de otro prisionero que había sido elegido por los nazis para morir de hambre. El monje fue canonizado en 1982 por el papa Juan Pablo II, quien también nació en Polonia.

El Papa también escuchó al gran rabino de Polonia, Michael Schudrich, leer el salmo 130 de la Biblia en polaco, a solo unas yardas de las vías de tren por las que pasaron miles para ser exterminados. 

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A las afueras de una de las celdas de Auschwitz, el Papa dejó un mensaje en el libro de los visitantes al lugar. “Señor, ten piedad de nuestro pueblo. Señor, perdónanos por tanta crueldad”, dejó como testamento, en perfecto castellano.

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