Alessandra Tarantino/AP
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April 18, 2014 AT 09:13 PM EDT

El papa Francisco presidió hoy en el Coliseo romano el Vía Crucis, horas después de la celebración de la pasión de Cristo en el día su muerte. 

“Era una cruz pesada, pero gloriosa, como el alba de una larga noche”, dijo el papa, quien pronunció un sermón al concluir el rito, afirmando que “el mal no tendrá la última palabra sino la misericordia y el perdón”, reportó el periódico argentino Clarín.

Miles de fieles asisten a la celebración del via Crucis frente al Coliseo de Roma, el Viernes Santo.  
Alessandra Tarantino/AP

Las 14 estaciones fueron comentadas por monseñor Giancarlo María Bregantini, arzobispo de la ciudad de Campobasso al sur de Italia, mientras que Raniero Cantalamessa, predicador pontificio, hizo una dura crítica al “Dios Dinero” y la explotación social.

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Los comentarios de Bregantini conmovieron por su contenido. Comentó sobre el drama de la incertidumbre y la precariedad de trabajo en Italia, y la angustia que padece el país. 

Francisco besa la cruz durante la misa en celebración de la pasión y muerte de Cristo en el Viernes Santo, en la Basílica de San Pedro.
Franco Origlia/Getty Images

El arzobispo dijo, sobre el hombre contemporáneo, que “delante del rostro del hombre que sufre, el perfil es siempre el rostro de Jesús”.

En Viernes Santo, único día en que no se celebran misas en la iglesia católica, el papa se tendió sobre el suelo de la basílica de San Pedro sobre un tapiz y con la puesta sobre un cojín, oró durante la celebración de la pasión y muerte de Cristo. 

El papa estuvo postrado varios minutos en tierra frente al Altar de la Confesión, vestido de rojo.

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Tras ser ayudado a levantarse, ante la presencia de muchos cardenales y obispos, y con jadeos que se escuchaban por los altavoces, Francisco rezó en latín para dar inicio a los ritos. 

El papa Francisco ora en el suelo de la Basílica de San Pedro, durante la celebraciónn de la pasión y muerte de Cristo en el Viernes Santo. 
Franco Origlia/Getty Images

Luego siguieron canciones en latín evocando al Calvario. El papa, al concluir esa parte del servicio, sentado en un trono, se levantó para arrodillarse y rezar en oración y penitencia frente a la cruz, cubierta con tela roja. 

Como dicta la tradición del día solemne, Francisco no pronunció sermón durante la conmemoración de la pasión. Cantalamessa estuvo a cargo del discurso.

El cura criticó duramente al “Dios Dinero”, recordando la traición de Judas por 30 monedas de plata. 

“El dinero es el ídolo por antonomasia”, dijo el predicador, mientras Francisco, quien lucía cansado, lo escuchaba. “[El dinero] esta detrás de fenómenos como la mafia, el tráfico de armas, de órganos humanos”, sentenció el sacerdote. 

El padre Cantalamessa criticó además “a los que ganan cincuenta o cien veces más que sus dependientes y alzan la voz cuando quieren cambiar las cosas”. 

El Vía Crucis, por otra parte, incluyó largas meditaciones, y mencionó a “todas las madres que sufren por sus hijos lejanos, por los jóvenes condenados a muerte, asesinados o enviados a la guerra”.

Todos los textos que fueron leídos durante las ceremonias tuvieron la aprobación previa del pontífice.

 

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