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Benjamín Morales Meléndez para People en Español
September 24, 2015 AT 11:25 PM EDT

El papa Francisco pidió este jueves al pueblo católico que supere el tempestuoso episodio de los abusos sexuales en la Iglesia Católica y al cuerpo presbiteral, así como a los feligreses, que mire hacia delante con la encomienda de abandonar el ocio y abraza el amor al prójimo.

“Sé que ustedes, como cuerpo presbiteral, junto con el pueblo de Dios, recientemente han sufrido mucho a causa de la vergüenza provocada por tantos hermanos que han herido y escandalizado a la Iglesia en sus hijos más indefensos”, expresó el sumo pontífice sin hacer referencia a un tema obvio que provocó por años un sisma en la Iglesia Católica.

Papa Francisco transcurre por la Quinta Avenida, en Nueva York. 
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“Con las palabras del Apocalipsis, les digo que soy consciente de que ‘vienen de la gran tribulación’. Los acompaño en este tiempo de dolor y dificultad, así como agradezco a Dios el servicio que realizan acompañando al pueblo de Dios”, sostuvo.

FOTOS: La vida del Papa Francisco

Las palabras del santo padre se dieron en la emblemática catedral de St. Patrick, donde realizó el rezo de la tarde en un acto en el cual fue recibido por el arzobispo de Nueva York, el cardenal Timothy Dolan, así como el gobernador Andrew Cuomo y el alcalde Bill de Blasio.

Francisco llegó a la Catedral montado en su papamóvil tras un recorrido por la legendaria Quinta Avenida. Miles de personas lo vitoreaban y aclamaban, mientras un impresionante despliegue de seguridad lo vigilaba. Contrario a lo que hizo en Cuba, el Papa no se bajó del auto.

Papa Francisco en la Quinta Avenida, en Nueva York.
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Ya en la iglesia, los aplausos de los presentes no se detenían y parecía más que llegaba una estrella de rock que el jefe de la iglesia Católica.

Su discurso se centró más en lo espiritual que lo político. Se dirigió a los problemas de la fe y a cómo enfrentarlos con efectividad.

“Tenemos que vivir nuestra vocación con alegría”, dijo.

“Con el propósito de ayudarles a seguir en el camino de la fidelidad a Jesucristo, me permito hacer dos breves reflexiones…  La primera se refiere al espíritu de gratitud. La alegría de los hombres y mujeres que aman a Dios atrae a otros; los sacerdotes y los consagrados están llamados a descubrir y manifestar un gozo permanente por su vocación. La alegría brota de un corazón agradecido”, expresó.

Papa Francisco en la catedral de St. Patrick, en Nueva York. 
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“Un segundo aspecto es el espíritu de laboriosidad. Un corazón agradecido busca espontáneamente servir al Señor y llevar un estilo de vida de trabajo intenso. El recuerdo de lo mucho que Dios nos ha dado nos ayuda a entender que la renuncia a nosotros mismos para trabajar por Él y por los demás es el camino privilegiado para responder a su gran amor”, agregó.

Entonces, el santo padre atacó con dureza a la “espiritualidad mundana” y al abuso del “tiempo libre”.

“La ‘espiritualidad mundana’ nos debilita en nuestro camino de servicio y oscurece la fascinación del primer encuentro con Jesucristo. Podemos caer en la trampa de medir el valor de nuestros esfuerzos apostólicos con los criterios de la eficiencia, de la funcionalidad y del éxito externo, que rige el mundo de los negocios”, sostuvo.

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“El verdadero valor de nuestro apostolado se mide por el que tiene a los ojos de Dios. Ver y valorar las cosas desde la perspectiva de Dios exige que volvamos constantemente al comienzo de nuestra vocación y –no hace falta decirlo– una gran humildad. La cruz nos indica una forma distinta de medir el éxito: a nosotros nos corresponde sembrar, y Dios ve los frutos de nuestras fatigas”, manifestó.

Gente en las calles de Nueva York. 
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“Otro peligro surge cuando somos celosos de nuestro tiempo libre. Cuando pensamos que las comodidades mundanas nos ayudarán a servir mejor… El descanso es necesario, así como un tiempo para el ocio y el enriquecimiento personal, pero debemos aprender a descansar de manera que aumente nuestro deseo de servir generosamente”, indicó.

El pontífice dedicó palabras de elogio para las religiosas de Estados Unidos y dando por bienvenido al Magnificat, pidió a todos que “pongamos en las manos de la Virgen María la obra que se nos ha confiado; unámonos a su acción de gracias al Señor por las grandes cosas que ha hecho y que seguirá haciendo en nosotros y en quienes tenemos el privilegio de servir”.

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