Mezcalent
Miriam Giglio / Cd. de México
July 09, 2008 AT 02:00 PM EDT

Dividen su carrera como pre y “post” Catalina Creel. Siempre se refieren a ella por el nombre de su personaje de Cuna de lobos y hasta la venden ahora en Querida enemiga (Univisión) como “más mala que Catalina Creel” o “sólo le falta el parche en el ojo”. De esa manera, va a ser difícil que María Rubio se sacuda el fantasma de la “divina tuerta”.

Atrapada en un rol millonario, han pasado 20 años desde Cuna de lobos, pero María Rubio ha quedado atrapada en el imaginario telenovelero como la dama del parche, la asesina en serie, la madre castrante, la suegra infernal y la refinadísima Sra. Larios. Todo eso era Catalina Creel y por eso es casi imposible olvidarla.

María Rubio ha intentado reinventarse. Estuvo ausente de las telenovelas por varios años para regresar con un rol parecido al de Cuna de lobos: el de la matriarca tirana Livia Arizmendi en Imperio de cristal. Trató de probar nuevos roles: la comedia en No tengo madre; la telenovela infantil con Vivan los niños y fue gitana en Amor gitano. Ninguno la hizo célebre. Tuvo que volver a ser clon de Catalina en Salomé para ser aplaudida. Lucrecia Montesinos era la madre castrante de Guy Ecker, y cual Catalina Creel, trataba con desprecio a su nuera rica y manipulaba a su nuera pobre para que produjera rápido el ansiado heredero.

Después de Salomé, Rubio volvió a alejarse de las pantallas para renacer hace dos años en Miami con Las dos caras de Ana. Ahora era la generosa Doña Graciela, hada madrina y protectora de Ana Layevska. Pero… ¡Ojo! Doña Graciela también era una millonaria refinada. María Rubio está condenada, incluso cuando hace de buena, a ser dama de sociedad. No sería creíble verla de sirvienta o abuela proletaria.

Ahora, en la recién estrenada Querida enemiga (Univisión) es una gran empresaria, muy elegante, déspota con su familia, y no muy ajena al crimen. ¿No se parece a…? No hay remedio, pero es una triste situación para quien aún antes de Cuna de lobos ya era famosa por su talento y versatilidad histriónica. Lamentablemente, la gente cuya visión alcanza la era mesozoica de las telenovelas, también la recuerda como perversa ricachona.

EL MUNDO PRE-PARCHE EN EL OJO
Sus actuaciones más memorables pre-parche en el ojo, fue como la manipuladora Doña Rafaela, suegra de Rina, rol que no han conseguido eclipsar ni Laura Zapata ni Helena Rojo en María Mercedes e Inocente de ti, respectivamente. También, hay quienes la recuerdan en El derecho de nacer como una Doña Clemencia muy diferente a la mártir drogadicta que interpretó más tarde Diana Bracho. La Doña Clemencia original era una mujer racista y cruel, cómplice de un esposo que la trataba a golpes.

Pero María Rubio, quien ingresara a las telenovelas en 1963, en Doña Macabra, fue muy versátil. En los próximos 25 años interpretaría roles tan variados como el de una prisionera en un campo de concentración nazi en Sin palabras, la segunda esposa del General Álvaro Obregón en el drama histórico La Constitución y el de la solterona demente en Muchacha italiana viene a casarse.

Fue la pianista que, por su carrera, renunciaba a su hija en Ana del aire, la esposa adúltera de un humilde abogado en Pasiones encendidas y la freak alcohólica y deforme de un circo ingles en Entre brumas.

Sólo dos años antes de Cuna de lobos, María Rubio daría vida uno de sus mejores personajes en la excelente y hoy olvidada Tú eres mi destino. Ahí fue la cómica Ursula, una prestamista tan tacaña que prefería vivir como mendiga en una humilde vecindad antes que gastar su fortuna. Quizá una mirada a la honrosa galería de actuaciones de Maria Rubio les diera una pista a los productores de cómo aprovecharla en otra cosa que papeles de millonaria malévola.

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