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People Staff
March 01, 2007 AT 05:00 PM EST

Bastante enojada debe estar Paulina Rubio. Una jueza desestimó la demanda que la mexicana interpuso contra un ex empleado y una cadena de televisión en España reclamando su derecho al honor, la intimidad y a la propia imagen.

Lo que impulsó a Pau a interponer la demanda fueron los comentarios que se hicieron sobre ella en algunos programas de televisión donde se habló de los rumores de lesbianismo que la rondan, se le responsabilizó de haber iniciado a su ex novio, Ricardo Bofill, en el uso de la droga, y de haberlo agredido. Sin embargo, la jueza a cargo del caso estimó que en ninguno de los cargos hubo suficientes pruebas de que los comentarios hubieran dañado el honor de la artista.

“La condición de homosexual de una persona en la actualidad no debe ser entendida como deshonrosa y, además, la propia actora ha consentido de forma tácita esa polémica acerca de sus gustos sexuales y ha llegado incluso a jugar con ella con fines promocionales”, indicó la jueza en declaraciones reproducidas por medios de comunicación españoles. Respecto a los otros dos cargos, la actitud de la jueza fue la misma. “Don Ricardo Bofill no se ha sentido ofendido, ya que no sólo no ha reclamado sino que ha hablado de forma pública y notoria de ese consumo de drogas (…) Y las informaciones acerca de posibles reacciones violentas de la actora ya existían de forma pública sin que la actora hubiera manifestado su disgusto por ellas”, recalcó. Ni modo, Pau fue por lana y salió trasquilada.

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