Mauricio Vélez
Ernesto Sánchez
June 19, 2007 AT 05:00 PM EDT

El viernes 8 de junio, Daddy Yankee asustó a sus fans cuando circuló la mala noticia: se había desmayado y lo habían internado al hospital de emergencia.

“No me desmayé, pero casi, casi. Estuve muy delicado. No tenía energía, no me podía mover, todos los huesos me dolían”, dice a Peopleenespanol.com.

Lo que llevó al Cangri, de 30 años, a tal estado, fue un síndrome viral agudo y deshidratación, aunado a un desgaste físico.

“Fue un exceso de trabajo, me bajaron las defensas. Llevo tres años sin parar, sin descansar. Yo no tomo vacaciones. Ha sido trabajo, trabajo, trabajo, todo el tiempo. Y hay cosas en la vida a las que uno tiene que establecerles prioridad. Y lo más importante lo entendí forzadamente: me tengo que cuidar a mí mismo”, relata.

Su voz, del otro lado del auricular desde Los Ángeles, ya se escucha fuerte. Ya pasó la semana de reposo que el doctor le ordenó y Raymond [su verdadero nombre] asegura que el mejor regalo después de este susto, fue el que su álbum The Big Boss: El Cartel se convirtió en el número 1 en ventas en la categoría de álbumes latinos de Billboard, a tan sólo 1 semana de lanzamiento, y el noveno en la lista general en todo Estados Unidos.

“Los números no mienten”, responde al cuestionarle la mezcla de géneros que hace en su nuevo álbum en el que el reggaetón puro ya no predomina, “si es el número uno es que fue aceptado. Daddy Yankee no se limita en la música, siempre trae lo nuevo. Siempre busco el espacio que está vacío. Ahora mezclo diferentes elementos porque soy un tipo que viaja el mundo entero y recibo sus influencias, entonces las aplico con mis raíces urbanas”.

Pero no todo es miel sobre hojuelas para el reggaetonero que se volviera un icono a raíz de su “Gasolina”. Aquel fin de semana fatídico, El Cangri tenía programado un concierto en el Shea Stadium de Nueva York, al lado de su rival a voces, Don Omar. Los detractores de Yankee no tardaron en acusarlo: “se quiso esconder”.

El Jefe, como también se le conoce, reacciona muy seguro al cuestionarle su rivalidad con Don Omar: “Yo no le presto atención a nada de eso. Es como si no existe, sinceramente”.

Al preguntarle si cree que cuando el mismo Don Omar, o sus propios seguidores, lo han desafiado ha sido para vender más discos, responde: “Sinceramente es algo que a él le hace falta, así yo lo veo. Mi disco salió, es el número uno, y gracias a toda mi fanaticada seguimos conquistando el mundo entero”.

Y lo intentará de otra forma más. En octubre de 2007 se estrena su primer filme como actor, Talento de Barrio, en el cual interpreta a un pandillero que se enamora de una mujer, causando problemas entre sus “brothers”, mientras persigue una carrera en el reggaetón.

Pero la cinta no tiene coincidencia alguna con su carrera ni con 8 Mile, de Eminem: “Esta no es una autobiografía de Daddy Yankee, pero sí es algo real porque presenta un espejo de lo que es el barrio: la lealtad, las rivalidades, la traición, el amor, la esperanza. Es una película cruda. He visto muchas películas latinas, pero esta es la primera vez que mostramos lo que es el barrio”.

Yankee, quien asegura que si no conocemos a su esposa e hijos en fotos es porque es muy protector de su vida privada, termina la conversación volviendo al tema de su mejora de salud. Lo único que lamenta de esta situación fue haber faltado al Desfile de Orgullo Puertorriqueño.

“Pero el año que viene nos vemos allá, Dios delante. Esperen lo mejor de mí. Estaré en el Madison Square Garden en septiembre”, jura El Cangri, “todo esto fue una lección de vida: en la posición en la que yo estoy, pienso mucho en dar lo mejor de mí todo el tiempo. Pero, sinceramente, uno tiene que también pensar en uno y en su salud. Así que mis prioridades han cambiado. ¿Sabes qué? Voy a aprenderme a darme vacaciones. Tengo que relajarme y reflexionar”… amén.

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