UNIVISION
Miriam Giglio / Cd. de México
February 28, 2008 AT 05:00 PM EST

Desperate Housewives es un singular hito de la televisión estadounidense. Su encanto es tan universal que ha motivado la creación de tres versiones latinas, la última es la que actualmente transmite Univisión. La historia de un grupo de mujeres que viven en la misma calle es un gancho poderoso, pero entonces no se entiende porque otros “cuentos de mujeres” no han funcionado en el formato de telenovelas. ¿Cuál es el secreto de esta trama?

Miedos universales
El secreto no está en el enjambre de personajes femeninos, sino en el tema y la moraleja que van más allá de género e incluso la nacionalidad. Desperate Housewives es una fabula moral que, ayudada por la comedia negra, describe los temores eternos que provocan el sexo, el amor y la familia. Un poco por el rating y otro para mostrar lo peligroso que es relacionarse con otros seres humanos, las pasiones y las situaciones son exageradas, pero no inverosímiles.

¿Quién no se identifica con esas dudas que afligen a las amas de casa o no ha estado expuesto a situaciones como las que muestra la serie? Toda mujer teme perder sus posesiones, que el marido le sea infiel o sufre del miedo absurdo de que se le queme la comida. Y en las más oscuras fantasías de la mente masculina existen estereotipos femeninos amenazantes como los que persiguen a las parejas de estas mujeres, ya sea el de la esposa castrante con hielo entre las piernas como Bree/Regina, o la ambiciosa infiel como Gabriela.

Esta última versión cuenta con un elenco muy llamativo. Es un gusto ver a Lorna Paz como una madre desesperada en su rol de Leonor/Lynette.. Es interesante ver a Scarlet Ortiz revelar una vena cómica en su rol de Susana/Susan. Pero aparte del elenco, Amas de casa desesperadas es idéntica a la versión original. Una movida inteligente, porque retiene la universalidad y la humanidad del tema. Así se evitan malas imitaciones latinas como SOS Sexo y otros secretos.

Pesadillas feministas
El problema de SOS era que los personajes principales parecían escapados de la peor pesadilla misógina. Eran estridentes, histéricas, desvergonzadas e incomprensibles. Ellas mismas no se entendían. Al final, el público sentía lástima por los hombres que tenían que entenderse con tales arpías. Eso no ocurre con las Amas de casa que aunque desesperadas y desorbitadas, son coherentes y dignas del afecto del público.

Series “femeninas” como Desperate Housewives o Sex and the City contienen elementos que atraen al público de todo el mundo, lo cual no suele ocurrir con otros “cuentos de mujeres”, un subgénero de telenovela que describe las vicisitudes de núcleos de amigas. Telenovelas como Así son ellas que tenía la misma premisa de Amas de casa…, un grupo de amigas unidas por la muerte de una de ellas, nunca han tenido mucho rating. El mejor ejemplo es la baja sintonía de Palabras de mujer, la nueva versión de El amor tiene cara de mujer.

El problema con estas tramas es que el enfoque es siempre seudo-feminista: machos perversos en contra de mujeres tan buenas, que al parecer no hay hombre que las merezca. El error está en tomarse demasiado en serio del cuento de la guerra de los sexos. Las series americanas, ya mencionadas, no temen ridiculizar ciertos defectos del género femenino. Se atreven a bromear con tabúes para alivianar un poco la tragedia de ser mujer. Amas de casa desesperadas demuestra que es posible enfocar a las mujeres desde una óptica masculina e incluso mostrar a los hombres como víctimas de manipulaciones femeninas.

Otro al que le funciona la formula “femenina” es a Emilio Larrossa, quien por años cosechó éxitos gracias a historias de jovencitas tales como Muchachitas, Soñadoras y Amigas y rivales donde podía tratar con cariño y respeto al genero femenino, agregándole la combinación exacta de humor, melodrama, sexo y recato. Vale también decir que las virtuosas heroínas de Larrossa suelen aparecer en bikini cada tres escenas. El hombre sabe lo que hace.

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