Cortesía Artist Solutions
Vicglamar Torres/NYC
January 06, 2011 AT 04:00 PM EST

Hasta que fue descubierto por Buddha, un reconocido productor de reggaetón, Cosculluela se dedicaba a hacer mixtapes con su hermano, Jaime, y a contagiar la noche puertorriqueña con su música underground. “En las discotecas los temas sonaban. De repente empezaron a llamarnos para presentaciones, para eventos. Poco a poco vino la profesionalización”, comenta el rapero, cuyo disco más reciente, El Príncipe: Ghost Edition, ha sido aplaudido por el público y por el mercado.

“Me siento muy bendecido y muy emocionado con el éxito del disco y con todo lo que está pasando con mi carrera. Yo recuerdo la primera vez que salí a un estadio, en un concierto mío nada más y estaba repleto. Había como diez mil personas. Esa imagen no la voy a olvidar nunca. Nadie puede imaginarse lo que uno siente cuando escucha un estadio completo cantando los temas de uno. Sientes que el corazón se te va a salir del pecho”, asegura emocionado el músico puertorriqueño de 30 años, quien asegura que lo que marca la diferencia entre él y otros reggaetoneros “son mis líricas”.

“Cada artista tiene algo diferente y todo el mundo merece respeto. En mi caso, yo empece con el rap, prestándole más atención a las letras. Me gusta el reggaetón pero no me gusta escribir por escribir. No me importa si lo que quiero cantar tiene un sentido romántico en un momento dado o un sentido más social, pero me gusta que la gente haga suyas las canciones”, reflexiona. “Otra cosa que he procurado siempre es ser respetuoso con las mujeres en las canciones. Hay mujeres a las que les molesta que le hablen con fresquerías [desfachatadamente] y eso hay que entenderlo. Además, siempre pienso que nací de una mujer y a mí no me gustaría que mi mamá sintiera que alguien le está faltando el respeto”.

Sin embargo, reconoce que cuando se trata de los llamados temas meramente bailables no hay trato especial para nadie. “Si es de discoteca, es de discoteca y vamos a rumbear”, comenta pícaramente este artista que además no tiene reparos en hablar de la crisis por la que atraviesa la industria disquera.

“La economía en líneas generales está muy mal. Del negocio de los bienes raíces hacia abajo todo está estancado ¿qué podríamos esperar entonces del mundo de la música? Pero creo que si uno se queda parado en una esquina pensando que todo está mal, se pone peor. Yo sé que el negocio de la música no está bien, pero esto es lo que me gusta. La gente tiene que tener sentido del tiempo y de la oportunidad. Creo que este es mi momento de crecer y de darme a conocer y, lo estoy aprovechando. En esta industria no hay amigos, pero tampoco hay que pensar que hay enemigos, simplemente hay compañeros y tienes que trabajar duro”, dice el artista quien además sorpresivamente declara que está de acuerdo con la piratería.

“Sí, estoy de acuerdo con la piratería. ¿Cómo no voy a estarlo si yo empecé pirateando? Además, vuelvo a lo que decía hace rato, si la economía está mal cómo le vas a pedir al público que compre un disco por 13 ó 15 dólares, cuando lo puede comprar por 2 ó 3. Los que tenemos que darle la vuelta a la industria somos los que trabajamos en ella: músicos, productores, todo el mundo. En mi caso, estoy claro que no vivo de los discos que vendo; sin embargo, los vendo. Pero uno es que el tiene que buscar la manera de diversificarse y de estar dispuesto a trabajar 24 horas, 7 días a la semana. Yo lo estoy. A mí me ponen a trabajar 25 horas al día y te las trabajo, eso sí trato de no despertarme temprano porque lo odio”.

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