AP Photo/Matt Dunham
Mayra Mangal
August 13, 2016 AT 01:53 PM EDT

Los problemas con el foso de clavados de las olimpiadas de Río de Janeiro 2016 van de mal en peor. A principios de semana, atletas comenzaron a denunciar que el tanque se había tornado de color verde y ahora, autoridades han tenido que cerrarlo porque aparte del misterioso color vede, las aguas ahora huelen mal.

El foso, que se ubica en el Centro Acuático María Lenk, llamó la atencion cuando comenzó a ponerse verde, en vivo contarste con la piscina de polo acuático que tiene al lado y cuyas aguas seguían azules.

Los atletas colocaron en las redes sociales mensajes preguntándose qué es lo que pasaba y luego de hacer pruebas las autoridades anunciaron que el problema se debía a un exceso de algas.

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Pero el problema siguió e incluso, ahora se puede apreciar cómo la piscina de polo también se está poniendo verde.

Los encargados del lugar trataron de remediar el problema añadiendo más cloro, pero los atletas comenzaron a quejarse de que éste les molesta a los ojos y la piel.

“Hemos… aprendido que la química no es una ciencia exacta”, dijo Mario Andrada, portavoz del comité organizador, admitiendo que la limienza ha tomado más tiempo del debido. Las prácticas matutinas de este viernes fueron canceladas, pero respecto a las quejas sobre el agua, Andrada dijo que “el agua no representa una amenaza a los atletas”.   

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Por su parte, los clavadistas que tienen que usar el foso siguen quejándose, ahora especialmente porque dicen que el agua apesta. Uno de ellos, el alemán Stephen Feck aseguró que el agua “huele a pedo”. Bueno, aquí hay gato (¿o diremos pez?) encerrado.

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