Jeffery Salter
Armando Correa
March 17, 2006 AT 03:35 PM EST

Cuando Adamari López desfiló el año pasado por la alfombra roja de los Premio Lo Nuestro de la mano de su prometido, el popular cantante Luis Fonsi, tuvo un extraño presentimiento. Con su escotado y elegantísimo traje blanco y sonriendo al público que siempre la ha adorado, su mente estaba a mil años luz de distancia.

Hacía poco, se había detectado una especie de nódulo en su seno derecho y sometido a varios exámenes en su natal Puerto Rico, pero de salud ella se sentía mejor que nunca. Incluso, López, de 34 años, había decidido participar en una extenuante sesión fotográfica en Miami el mismo día que supuestamente deberían de estar los resultados de la biopsia.

Poco antes de comenzar la sesión y lista para mostrar su espectacular figura, entra una llamada de su hermana Adaline en su teléfono celular. No se escuchó nada más. Al otro lado del auricular sólo retumbaba un profundo silencio. El cuerpo diminuto de la actriz se estremeció, en segundos se percató que venían sus hermanas a verla y hasta habían llamado a Fonsi para que estuviera a su lado. “Ya sabía yo cuál era la respuesta”, recuerda López –recostada en un amplio sofá con sus ojos inundados en lágrimas– en una entrevista exclusiva con PEOPLE EN ESPAÑOL, la primera desde que fue diagnosticada con cáncer. En cuestión de minutos, su vida cambió. López, que había terminado en Televisa Mujer de madera, una de sus más exitosas telenovelas; que se había comprometido con su novio; que estaba lista junto a la actriz Ludwika Paleta a participar en Argentina en una edición de Fear Factor VIP; tenía que dar vuelta atrás a su agitada vida de actriz y de futura esposa. “–Ya en Buenos Aires–, yo llamé para saludarla y no estaba”, cuenta Paleta. “Fue cuando me enteré, sin que ella me lo hubiera dicho. Supuse que era algo grave. Hablé con ella y me contó. La verdad es que estaba muy tranquila, sorprendentemente tranquila”.

Lo que sí no ha perdido López, en todo un año de exámenes, operaciones, tratamientos invasivos y cirugías reconstructivas es la entereza. El mismo día que llegaron los resultados era paradójicamente el primer día de grabación del disco de Fonsi, Paso a paso, que más tarde le dio la vuelta al mundo. Canceló las grabaciones, tomó su auto y fue a encontrar a su prometida. No pudo darle la cara. Estuvo unos minutos y se fue para evitar llorar delante de ella. “El golpe, no te miento, me agarró fuera de base”, dice Fonsi. Al poco tiempo regresó, ya terminada la sesión fotográfica, y se le acercó a López sin poder ocultar su rostro descompuesto. “Me subió al carro y me dice: ‘Los resultados de la biopsia llegaron y son positivos’ “, recuerda la actriz. Llegó una de sus hermanas con su esposo y partieron para el apartamento en Miami que la pareja compartía en ese momento. “Fonsi seguía muy destruido y mi hermana me decía: ‘Llora si quieres llorar’. Y yo le respondí que no podía llorar porque todo el mundo estaba destruido y yo le tenía que dar fuerzas a todo el mundo”, cuenta López mientras su voz se quiebra sin poder evitar el llanto.

Su sobrina, Adilmarie Gómez, que ha estado cerca de ella dice que su tía es una mujer muy valiente. “Ella es la que nos da fuerzas”, afirma.

Aún faltaban muchos análisis y biopsias por recorrer. Incluso, no se sabía a ciencia cierta cuán avanzado estaba el cáncer de seno y si había que hacer o no una mastectomía.Hasta el mismo Fonsi consideró detener la producción de su disco. “Él pensó: ‘Voy a parar esto por un rato’, y yo le dije: ‘No pares, porque es lo que te va a mantener distraído a ti’ “, explica López. No obstante, el cantante decidió acompañar a su novia, al menos durante un mes, a las continuas visitas médicas.

Tras exhaustivos estudios radiológicos, no sólo encontraron un nódulo canceroso, sino que era posible que el seno estuviera más afectado. López estaba decidida a someterse a una mastectomía radical, pero sus familiares, intentando encontrar una esperanza, le recomendaron hacerse otra biopsia. “Yo no quería pasar por eso otra vez y me hicieron tres biopsias más. Al final, lo que me recomendaron fue sacármelo [el seno]”.El problema, entonces, era cómo costear los excesivos gastos médicos. El seguro médico de López en Puerto Rico no tenía cobertura en Estados Unidos. Según López, fue Televisa, la compañía con la cual tiene contrato de exclusividad, la que costeó los gastos de la cirugía.

La operación se llevó a cabo en la clínica Mayo, en Jacksonville, FL, donde “nadie me conocía”, cuenta. “No había nadie que pudiera llamar a algún programa de televisión y decir ella salió así o vino así”.

La noticia, de todas formas, se regó como pólvora. López decide anunciar su padecimiento en abril, a través de una conferencia de prensa, y el 30 de mayo se operó. La primera intervención consistió en la mastectomía y la colocación de un implante. Por suerte, los nódulos linfáticos no dieron positivo al cáncer y el tratamiento postoperatorio consistió sólo en quimioterapia. Si hubiese requerido radiaciones, no le hubieran podido colocar el implante. Las quimioterapias fueron seis, cada 21 días. Por supuesto, le advirtieron que podía perder su hermosa cabellera. Aún así, estaba esperanzada en conservarla hasta que un día, cepillándose con suavidad, se quedó con un mechón en la mano. Llamó a Fonsi, lo mandó a comprar una máquina de pelar y, decidida, se afeitó la cabeza totalmente. “Grabamos ese momento cuando él me cortaba el cabello”, comenta.Ha pasado el tiempo, y a López le ha comenzado a salir el cabello nuevamente. Con el pelo cortísimo, sus espectaculares ojos verdes resaltan en su rostro. Sigue risueña, energética, esperanzada en pronto poder dar el sí a su prometido.

¿En qué consiste su felicidad? “Fonsi”, dice sin titubear. ¿Un día de placer? “Que nos vayamos en el bote, un día en la playa y que estén nuestras familias y nuestros amigos, estar con todos los que me quieren”, agrega.

López, aún tiene que someterse a nuevas cirugías reconstructivas. Al principio, el seno implantado le quedó más arriba que el otro. “No estaba como para dejarme ver”, dice López de por qué estuvo tan alejada de la vida pública. ¿Volver a la televisión? “Quiero darle a Televisa la opción”, dice, mientras su rostro se ilumina y su belleza resalta en todo su esplendor. “Que me digan cuándo quieren que vuelva”.

Para Fonsi, la lección ha quedado grabada. “Es un poco como dice la canción: ‘Nada es para siempre’ “, explica. “Uno nunca sabe lo que va a pasar mañana”.

Por ahora, a la pareja sólo le queda prepararse para la tan esperada boda. ¿Cuándo será? Muy pronto. Ésa es una sorpresa que se tienen muy bien guardada. ¿Cómo se siente? Sin pensarlo dos veces afirma con el brío de alguien que ha ganado una extenuante batalla: “Quiero comerme el mundo todos los días”.

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