Giuliano Bekor
Isis Sauceda
March 15, 2005 AT 03:00 PM EST

El día había terminado con una exitosa presentación en la Embajada de México en París para Banda El Recodo, que por primera vez pisaba suelo europeo, cuando el clarinetista Luis Alfonso “Poncho” Lizárraga, recibió una llamada de México que dejó su mente en blanco. Su padre y creador del grupo, Cruz Lizárraga acababa de fallecer de cáncer. “Es una impotencia”, recuerda con tristeza el director del grupo de 34 años, de aquella noche de junio de hace casi diez años. “Pero el show tiene que continuar”.

Eso es justo lo que Poncho y su hermano, también clarinetista, Joel David Lizárraga, de 31 años, han hecho. Desde que murió Don Cruz, los hermanos no han cesado en sus esfuerzos por continuar con el legado que su padre fundó hace 67 años. Es por lo mismo que hoy día, Banda El Recodo es reconocida como “la madre de todas las bandas” y la agrupación líder de la música mexicana con más de 197 discos grabados, cientos de premios y reconocimientos obtenidos, y multitudinarias presentaciones alrededor del mundo.

Desafortunadamente, muchos de esos logros no los presenció el fundador, pero cada premio es dedicado a él y más que extrañar su existencia, lamentar su partida o llorar su ausencia, en junio, los Lizárraga celebrarán el décimo aniversario de su muerte. Los festejos incluirán un nuevo disco, la develación de su estrella en el Paseo de la Fama de Mazatlán, Sinaloa –donde viven– y una gran fiesta que tiene como invitados a Pepe Aguilar, David Bisbal, Kumbia Kings, el grupo Intocable, Paulina Rubio y Gloria Estefan.

“Ellos [Poncho y Joel] siguen promoviendo todas las expectaciones y es muy difícil llevar un legado y seguir el legado como lo han seguido ellos. Lo hacen con mucho orgullo por su madre, por su padre y por México”, opina Emilio Estefan, que produjo varios temas para la banda y que fue padrino de la boda de Poncho el año pasado, en una fiesta que reunió alrededor de 1,200 invitados.

No ha sido fácil para los hermanos y su madre, María de Jesús Lizárraga Velarde, sobrellevar la pérdida de un hombre que se ha convertido en toda una institución y el causante de que sus hijos sean músicos. En el caso de Joel, divide su tiempo entre los compromisos de la banda, transacciones de bienes raíces y ayuda al comité para preservar el centro histórico de Mazatlán. De hecho, no sabe cuánto tiempo más estará en la banda, según su madre, porque le gustaría también dedicarse a su otra pasión: la arquitectura y el diseño gráfico.

Por su parte, Poncho no piensa en otra cosa que realizar el sueño de su padre: “hacer que la música de banda se escuche por todos los ámbitos de la Tierra”. Una de sus metas inmediatas es volverse a convertir en padre, para darle un hermanito a Yocelín Lizárraga, su hija de 9 años. “Quiero tener cuatro [hijos] más”, confiesa el esposo de Celia Correa, de 23.

Aparentemente Correa está de acuerdo, y es que quiere llenar el elegante penthouse junto al malecón de la ciudad con espectacular vista al mar. Allí pasa, junto a su marido, las noches comiendo sushi en la misma cama donde Poncho sueña con regresar a París, con la Banda, para volver a poner la música mexicana en alto. Porque como afirma el director de programación de Infinity Broadcasting Corporation, Guillermo Prince: “Banda El Recodo representa la segunda bandera de su país. No se puede comparar con nada”.

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