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Laura Kusnyer / NYC
January 11, 2008 AT 05:00 PM EST

Ana Ortiz quiere que votes este año. La actriz de 36 años quien interpreta a Hilda Suárez en la exitosa serie Ugly Betty (ABC), participa en la campaña Our Time To Vote (Nuestro tiempo de votar), cuya meta es motivar a que los ciudadanos voten, a través de varios anuncios públicos con celebridades como ella y George Lopez, entre otros. Siendo puertorriqueña, la actriz cree que el boom latino en la población de los Estados Unidos es una oportunidad para cambiar la dirección del país… pero sólo si uno y cada uno de nosotros ejercemos el derecho al voto en estas elecciones.

En la siguiente entrevista, Ortiz declara que los republicanos hicieron un trabajo “desastroso”, y además, en temas menos serios nos habla de su amistad con América Ferrera and Salma Hayek.

Cuéntanos sobre esta campaña…
Me tiene muy emocionada. Si sales a decirle a la gente que vote, lo hará. La gente está lista para el cambio. La población latina ha crecido de manera significante y tenemos todo el potencial para marcar la diferencia, convertirnos en una fuerza a través del voto, a la que la gente tendrá que prestarle atención.

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¿Qué otros factores crees que inspiren a la gente a votar este año?
Creo que esta administración fue desastrosa. La gente está harta de ella, cansados de vivir con miedo. Finalmente las personas están despertando y cobrando fuerza. Tenermos candidatos extraordinarios del partido demócrata (risas) –evidentemente puedes adivinar que soy demócrata–. Por un lado está Hillary, por otro Barack Obama que es afroamericano, y Bill Richardson, que es latino. A los latinos nos han hecho a un lado, y todo este tema de la inmigración ha sido una locura. Nos han demonizado. Pero las cosas van a cambiar “¿Qué creen? ¡Ahora nos tienen que prestar atención!”.

¿Qué le dirías a alguien que cree que su voto no representa ninguna diferencia?
Mucha gente siente eso. Es muy fácil entristecerse porque las últimas dos elecciones fueron, en mi opinión, una completa farsa. Somos un país joven y fuerte, y la única manera en la que no van a poder robarnos otra elección es si ejercemos nuestro derecho. Nuestro voto se tiene que reflejar en los números..

¿Crees que tu estatus de celebridad haga que la gente vaya a votar?
En nuestra cultura, la gente escucha a las celebridades. No acepto a las personas que creen que por ser actor no puedes opinar. Si trabajas en una biblioteca, puedes expresar tu opinión; si lavas carros, también. No entiendo por qué si eres actor te tienes que callar. Como actores tenemos una oportunidad porque la gente nos escucha por la razón que tu quieras, así que ¿por qué no aprovecharla?

¿La campaña ha interferido con “Ugly Betty”?
No, para nada. Estamos en huelga. Es terrible, terrible. Apoyamos a los escritores 100 por ciento, y estamos con ellos protestando en las calles. No creo que estén pidiendo el cielo y las estrellas, sólo piden lo que es justo. Esto me remite a la situación penosa por la que el país va en este momento: una especie de ambición corporativa. Qué triste. Si no regresamos al set en febrero, vamos a tener que reciclar la temporada.

¿Alguna anécdota chistosa de {Ugly Betty}?
Hay tantas… el elenco nos la pasamos juntos todo el tiempo. Tony Prana, el actor que interpreta a nuestro papá, nos hizo la segunda fiesta navideña de Ugly Betty, y todos nos pusimos a jugar… ¡ay, cómo se llama este juego en el que tienes un timbre cuando te sabes la respuesta!…

¿Taboo?
¡Taboo! Todos jugamos Taboo. América [y yo], somos las más competitivas que puede haber, y es super divertido porque parecemos hermanas, nos peleamos y nos damos de golpes en broma y todo. Ha sido muy divertido que todo el elenco nos hemos convertido en una familia enorme. Todo el tiempo estamos jugando en el set. América y yo inventamos bailes… extraño estar ahí.

¿Ya conociste a la bebé de Salma Hayek?
No todavía. La última vez que la vimos estaba súper embarazada. Fue chistoso porque la ví de lejos y me señaló y me dijo “la siguiente eres tú”.

¿Cómo pasaste Año Nuevo?
La pasé con mi esposo [el músico Noah Lebenzon] y algunos vecinos, y bebimos champaña. Nos dormimos como a las 3 ó 4 de la mañana.

¿Y qué tal la vida de casada?
La vida de casada es mejor de lo que soñé. Es lindo tener con quién quedarse en casa, y no sientes que te estás perdiendo algo.

¿Cuál ha sido la mayor sorpresa de la vida matrimonial?
Vivimos juntos un año antes de casarnos, pero sí hay una diferencia al casarte. Es un nuevo capítulo de vida. Ha sido una sorpresa porque originalmente yo decía “bueno, ya vivimos juntos, así que cuál es el problema, va a ser lo mismo”, pero realmente hubo un cambio. No podía decirle “esposo” sin reírme por varios meses (risas). Es una sensación muy padre.

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