Luis Solís / PeopleEnEspanol.com
Andrés Martínez Tutek / NYC
September 09, 2008 AT 05:00 PM EDT

Con historias desgarradoras que tocan muy de cerca el corazón y ponen el dedo en la llaga de los sentimientos más profundos de un grupo de reclusas de una cárcel mexicana, este miércoles llega a la pantalla chica Capadocia, la serie protagonizada por Ana de la Reguera, quien de paso por Nueva York, habló en exclusiva con People En Espanol.com. La actriz mexicana de 31 años nos contó su experiencia en el encierro que vivió durante las grabaciones, en las que pudo entender que más allá de rehabilitar a los reclusos, las cárceles se convierten en infiernos, a los que nadie quiere llegar y de los que todos quisieran escapar.

Ana, cuéntanos, ¿qué es “Capadocia”?
Capadocia es una serie con una enorme calidad y una gran producción que muestra la vida de una cárcel de mujeres en México. Es una producción que está llena de historias oscuras que reflejan la realidad no sólo de lo que ocurre allí sino de lo que puede ocurrir en cualquier cárcel, y es algo que le puede pasar a cualquiera. Es una serie que se estrena el 10 de septiembre por HBO Latino y se presenta todos los miércoles hasta el 3 de diciembre.

¿Y cuál es tu papel dentro de la prisión?
Yo interpreto a Lorena, una mujer de clase alta que va a parar a la cárcel y que pasa por una serie de situaciones terribles que le cambian por completo su vida.

Sin haber vivido esa experiencia de la prisión en carne propia, ¿qué hiciste para darle vida a Lorena?
Lo que hice fue ponerme a la tarea de estudiar mucho los guiones. Me enfoqué en esta mujer de clase alta que interpreto y trabajé mucho en el elemento de que lo que más le duele en la vida es haber tenido que dejar a sus hijos solos por la imagen de mujer asesina. A pesar de que yo no soy madre, me dolía su situación y por ahí agarré al personaje. Ella es una mujer impulsiva, es como un animalito herido. No tiene ese control cerebral ni la agudeza suficiente para hacer ciertas cosas.

¿Se parece en algo a ti?
Mira, uno siempre le pone muchos elementos propios a los personajes, pero la verdad no se parece a mí en casi nada. Ella no tiene metas y quizá en lo único en que coincidimos es en el deseo de tener una familia. Yo soy una mujer impulsiva, sí, lo soy, pero más que eso, lo que ocurre es que hago lo que me dicta el corazón. No soy muy analítica al momento de tomar una decisión sino que la tomo y ya, pero amo la vida, tengo muchos sueños y alegrías.

¿Crees que los sistemas carcelarios en nuestros países funcionan y logran re educar a los reclusos?
Cuando te adentras a ese mundo de las prisiones entiendes que las cárceles no funcionan y ves la verdad: son sistemas obsoletos que no le ofrecen soluciones a la gente que entra allí. A veces no nos ponemos en los zapatos de los demás, pero creo que con esta serie la gente podrá entender un poco más que no toda la gente que está en las cárceles es gente mala. Muchos de ellos, por errores o por desesperación o por otras situaciones, terminaron metidos allá y hay gente tan pobre que ni siquiera puede pagar un buen abogado. No sólo uno entiende que es necesario cambiar ese sistema, sino que uno entiende que al final quiénes somos nosotros para castigarlos.

Las filmaciones fueron casi en una mazmorra bajo tierra… ¿Cómo fue esa experiencia de estar encerrada casi como una prisionera?
Uy más que nada eso fue lo más difícil. Sentir el carcelazo en las grabaciones fue un asunto complicado. Tienes razón porque, no sólo estuvimos actuando sino que prácticamente estábamos presos allí, pues vivimos el encierro en carne propia a más de 50 metros bajo tierra. El rodaje se hizo en una antigua plaza de toros abandonada en México, no solamente fría sino llena de polvo y cemento y no salíamos a la calle en ningún momento de la grabación. Fue algo muy intenso.

¿No ve uno las cosas distintas cuando, luego de ese encierro, sale al mundo real?
Definitivamente, pues estábamos ahí en ese sitio desde las 6 de la mañana todos los días hasta más allá de las 12 de la noche, entonces fueron semanas en las que prácticamente ni siquiera vimos la luz del sol y sabes qué, cuando tenía un día libre me la pasaba mirando con más dedicación las flores, las plantitas, los pajaritos, todo. Veía todo más bonito y daba gracias por la vida.

Ana, honestamente, ¿por qué la gente debe ver “Capadocia”?
La gente debe verla porque en primer lugar, en Latinoamérica no se había hecho antes algo así, ni en cuanto a producción, ni en cuanto a actuación ni en cuanto a la temática, que es más elevada y más profunda. Es una serie más ambiciosa y por eso valdría la pena verla, pues la gente va a entender que, aunque se trate de mujeres presas, al fin y al cabo todos los seres humanos somos los mismos y van a empezar a ver el mundo de una manera distinta.

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