Andrés Martínez Tutek/NYC
May 05, 2010 AT 05:00 PM EDT

Con 52 años bien puestos y luciendo mejor que muchas mujeres de 20, Amparo Grisales regresó el lunes pasado a la pantalla chica en Estados Unidos protagonizando la serie Las muñecas de la mafia (Telefutura).

Aunque allí la diva colombiana deja ver los atributos con los que Dios la mandó al mundo, también se luce con su talento y logra un retrato perfecto de una mujer de un narcotraficante que muestra con crudeza la pesadilla y el infierno que pueden vivir aquellos que se dejan deslumbrar por el dinero sucio que ese negocio genera.

Amparo es diosa en su tierra, pero a pesar de los aplausos que allí recibió por Lucrecia, el personaje que interpreta en esta serie, también fueron muchos los dardos que tuvo que esquivar de aquellos que están cansados de que las últimas producciones colombianas que han logrado éxito, toquen el trillado tema del narcotráfico.

Pero eso a ella no le quita el sueño y con esa franqueza que la caracteriza, nos contó que lo suyo es actuar y que la serie antes que ser una apología al delito, es una lección de terror para quienes alguna vez se han dejado tentar por el dinero fácil. El mensaje es claro, quien se mete al negocio termina en una tumba o en una cárcel y los actores como ella están para contar esas historias.

Amparo, cuéntanos, ¿de qué va a tratar estar serie?
Es una serie cotizada y decidí hacerla porque era desde el punto de vista femenino, siempre se ha hablado mucho de los narcos pero no de las mujeres de ellos, cómo se involucran, por qué lo hacen y como tienen generalmente finales espantosos.

¿No crees que otra serie más sobre narcotráfico ayuda a aumentar el estigma de los colombianos en el exterior?
Creo que es una mentalidad un poco retrograda, es como decir por ejemplo que todos en Estados Unidos son mafiosos por hacer las películas de Al Capone y la serie Los Sopranos. Desafortunadamente el narcotráfico es una realidad que hemos vivido y no se puede tapar el sol con un dedo y los actores estamos para contar no sólo historias de ficción sino también realidades como esa. Además, a la gente le aburren las historias rosas y creo que si hablamos de violencia resultan más violentos los noticieros al ser más reales, eso sí me parece deprimente porque nos ponen una realidad de un mundo volteado patas al revés lleno de indiferencia y egoísmo.

¿Y cómo es Lucrecia, la muñeca que interpretas aquí?
Es una mujer interesante. No quise nunca interpretar un personaje patético y ellas como todas las esposas de los narcos son sagradas como sus hijos y sus mamás. Es una mujer de mundo que conoce el dinero desde pequeña y para su hombre siempre es la number one, aprende del medio y cuando le hacen daño, siendo una mujer no mala, aprende a defenderse de las que le quieren quitar a su marido.

¿Con esta serie no se le hace un poco de apología al narcotráfico?
No, primero quiero aclarar que la historia está contada en la época en la que comenzó el narcotráfico. Hoy en día uno ya no ve eso de cuatro o cinco camionetas llegando con estas niñitas muy campesinas que no quieren estudiar y que quieren la vida fácil, y por otro lado la serie resulta muy didáctica y educativa, nunca se vuelve una apología del narcotráfico porque las chicas que han pensado que estar con un narco les resuelve la vida, cuando vean la serie van a quedar espantadas y con susto de ni siquiera pensar involucrarse. Ellas siempre terminan mal, su fin es muy dramático. Es de terror porque el dinero fácil lleva a la muerte.

¿Qué es lo más terrible que has escuchado que le ha pasado a una mujer que se haya metido con narcos?
Hay historias espeluznantes, pues como estos hombres son tan mujeriegos y les encanta estar rodeados de lujos y mujeres bellas se creen sus dueños. En la vida real he sabido de muchas historias de chicas que se involucran y luego tienen que ver cómo a sus hijos se los matan, cómo los narcos cobran venganza y acaban con sus familias y hasta las matan a ellas mismas.

Los narcos siempre persiguen a mujeres bellas, ¿nunca alguno de ellos te hizo alguna propuesta indecorosa?
Uno como personaje famoso las recibe por intermediarios más que todo. A muchas les mandaban avión privado y les prometían el cielo y la tierra, pero yo siempre supe que no había que dar papaya (correr el riesgo) –como decimos en Colombia– y como siempre fui trabajadora, guerrera e independiente y con unos valores bien cimentados en mi familia , pues nunca estuve en eso.

Jugando un poco con el título de la serie, ¿tú si te crees una muñeca?
Claro que sí. Yo sí soy una muñeca, pues todos me consideran así, o sea, todos los que me quieren porque desde chiquita a uno la mamá siempre lo ve a uno así, creo que es un término amoroso y siemrpe se ha usado de una manera tierna para mostrar afecto y muchas personas me llaman así.

Supongamos que pasó el tiempo y esta muñeca llegó al cielo a rendir cuentas, ¿qué crees que dirían los angelitos allá arriba para anunciarte?
(Se ríe) Dirían que en la puerta hay una mujer que fue una buena hija, una buena hermana, una mujer talentosa, carismática y bacana (buena onda), un ser humano con un gran sentido del humor, alguien muy espiritual y muy buena persona y exigente.

¿Y no dirían nada de tu belleza?
No, eso prefiero que lo reconozcan los demás en la tierra porque allá arriba lo que más miran es la espiritualidad y soy una mujer muy espiritual.

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