Andrés Martínez Tutek/NYC
July 12, 2010 AT 06:00 PM EDT

Durante varios meses vimos noche a noche a Amparo Grisales enfrentándose con varias jovencitas tan bellas como ella para defender los lujos que le daba Braulio en la serie Las muñecas de la mafia (Telefutura), misma que anoche llegó a su fin. La protagonista de esta serie no sólo nos dejó ver por qué en Colombia es considerada una de las mejores actrices de ese país, sino que le dio gusto a varios caballeros que se deleitaron con su hermosura. A decir verdad, también fue la envidia de muchas mujeres que no logran comprender cómo con cincuenta y pico de años la Grisales se mantiene mejor que muchas jovencitas de 20.

En entrevista con PeopleEnEspanol.com, la actriz que interpretó a Lucrecia nos contó cómo hace para mantenerse tan linda y nos confesó que le gustan los hombres “maduritos”, al estilo Hugh Jackman, con quien sueña actuar alguna vez; también nos reveló que le gusta sentirse “bien hembra” y nos compartió los mejores piropos que le han gritado en la calle en honor de sus atributos. Amparo sin censura.

¿Cómo fue la experiencia de interpretar a una muñeca de la mafia?
Fue una serie muy interesante y me pareció muy chévere hacerla porque a mí me gusta hacer papeles diferentes. Me gusta hacer de mala, de buena, de muñeca, de todo lo que sea bueno y me divertí muchísimo. En mi carrera yo hago las cosas como decía María Felix, no hay que hacer sólo personajes de puta o empleada del servicio.

¿Y cómo haces para mantener ese cuerpo tan espectacular?
Con mucho ejercicio. Soy una mujer camelladora (trabajadora) con mi cuerpo, como decimos en Colombia. Me gusta cultivar lo físico y me encanta ser bella sin cirugías ni nada de lo que buscan las jóvenes de ahora. Yo he logrado tener un cuerpazo y conocer bien la nutrición y no llegué a los 40 y dije: “ahora me tengo que poner las pilas”, como hacen muchas sino que toda la vida me cuidé.

Nos imaginamos que te habrán dicho muchos piropos bellos. Cuéntanos uno que valga la pena recordar
Hay muchos, hay gente tierna que me ha dicho cosas divinas como: “Uy, será que me morí y llegué al cielo porque me encontré con un ángel”. Ese me gustó y es decente pero otro que me parece curioso y me da risa es que dicen que yo tengo el culo caído, pero caído del cielo.

¿Cuál es el piropo más atrevido que le has dicho a un hombre?
Yo no soy de piropos. Soy más de silencios y más de miradas telepáticas, porque creo que la química entra por los ojos, entonces la verdad no los he usado.

Pero cuando conoces a un tipo que te gusta ¿qué es lo primero que le miras?
El paquete (se ríe), pero el paquete completo, no seas malpensado. Me gusta un hombre completo, que tenga sentido del humor, que sea guapo y que se cuide, pero no me gusta que sea un muñeco perfecto de gimnasio, no eso no. Prefiero que sean caballeros, que tengan sentido del humor fino, que tengan mundo, que sepan tratar a una mujer, que sepan conquistar, que tengan manos grandes y algo que les miro mucho es la boca y los dientes. Es muy rico dar un beso en una boca linda y bien cuidada con dientes hermosos.

¿Tendrías una aventurilla con un jovencito de 20?
No mi amor, qué pereza. Qué pereza tener que enseñar, tener que empujar, eso me parece demasiado y la verdad los prefiero maduritos. De los de 30 para arriba aguanta pegarse una canita al aire, pero menos no.

¿Y cómo cae Amparito Grisales rendida ante un hombre?
Me gustan los hombres inteligentes y que me hagan sentirme protegida. Me gusta sentir que tengo un macho al lado, porque veo la vida como la historia del macho y la hembra. Me gusta el hombre protector que te haga sentir y que sea triunfador, un hombre que me invite a un buen restaurante y que me atienda, ya no estoy para niñitos. Definitivamente me gustan los hombres bien machos.

¿Y qué tal un maduro de 60 años?
Sí, por qué no. Si está bien fuertecito, si se mantiene bien y si conserva los dientes hermosos a los 60, entonces no veo por qué no.

Nos dijiste que tu amor platónico es Hugh Jackman y que te gustaría actuar a su lado. ¿Si él fuera un día a tu casa, qué le cocinarías?
De pronto él sería el que terminaría cocinándome a mí y en ese caso me le como hasta el raspado de la olla. Y al otro día yo le cocinaría unos ravioles deliciosos y después le cocino todo (risas).

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