Sony BMG
Natalia Bolívar/ NYC
March 26, 2009 AT 06:00 PM EDT

Después de once años de haber sido la vocalista de la conocida banda española La Oreja de Van Gogh, Amaia Montero decidió empezar una carrera como solista al lanzar su primer álbum homónimo el pasado 10 de febrero en Estados Unidos. En los once temas de su autoría, Montero, de 33 años, deja al descubierto sus sentimientos, las vivencias junto al grupo que le dio el reconocimiento internacional y la lamentable enfermedad que llevó a su padre a la muerte.

La decisión de dejar La Oreja de Van Gogh en uno de sus mejores momentos no fue nada fácil para la intérprete; sin embargo, la idea de empezar desde cero, la ilusión de expresar su esencia a través de sus composiciones y el apoyo incondicional de sus padres, le dieron la fuerza de decirle adiós a sus cuatro compañeros con los que vendió siete millones de discos en todo el mundo y acumuló éxitos como “Puedes contar conmigo”, “Geografía” y “Muñeca de trapo”. Ahora, se suma otro éxito con su primer sencillo “Quiero ser”, una canción que habla sobre cómo enfrentar los miedos en la vida y que ya ocupa los primeros lugares en los listados de popularidad en su natal España. Por si fuera poco, de mano de Miguel Bosé recibió un Doble Disco de Platino por las ventas de su primer álbum.

Haz clic para escuchar “Quiero ser”

Aunque profesionalmente todo es felicidad para la cantante española, en lo personal atraviesa por uno de los momentos más difíciles de su vida: perdió a su padre hace un mes, víctima de leucemia. “Él era un luchador nato”, asegura Montero con la voz quebrada, pero es precisamente ese valor lo que la ha hecho seguir adelante con la promoción de su disco y su próxima gira de conciertos, así como lo hubiese querido su padre.

A continuación Amaia comparte con PeopleEnEspanol.com su música y su tristeza.

¿Cómo surgió la idea de hacer una carrera como solista?
Surge todo por una cuestión artística. Creo que cuando uno se dedica hacer canciones, a expresar tus sentimientos vía música, es algo que uno tiene por dentro y puedes estar once años maravillosos en una banda en la que componíamos los cinco, pero ahora es una manera personal de cambiar de etapa, de expresar mis propios sentimientos y cuando tienes la suerte de poder hacerlo es como un regalo de la vida.

Dejaste a La Oreja de Van Gogh en uno de sus mejores momentos…
Sí, fue una decisión honesta. No me fui cuando el grupo se estaba acabando o estaba en horas bajas. Me he ido para hacer mis propias canciones y empezar desde cero. Siento que por mucha experiencia que haya tenido, realmente empiezo desde cero por una cuestión artística honesta porque me arriesgo a muchas cosas.

¿Qué significaron para ti esos once años con el grupo y que extrañas de ellos?
Ha significado todo para mí, fueron once años de muchísimas vivencias, de crecer juntos y de fundar una banda. Llegamos a sitios muy altos, son años muy importantes con recuerdos inolvidables. Convivimos y pasamos tantas cosas que es inevitable recordar muchas cosas. En el disco, la canción “Tulipán” es un homenaje a los once años que compartimos y que han marcado mi vida. Ahora emprendo esta nueva etapa pero ahí quedan esos años.

Cuéntanos del proceso creativo de tu primer álbum como solista…
Una vez que tomé la decisión de hacer el disco me fui a casa de mis padres y empecé a componer las canciones. Sentía que tenía que hacerlo ahí donde me sentía protegida y tenía la sensación de tranquilidad que necesitaba. Estuve nueve meses componiendo las canciones y luego me fui a Italia a grabarlo. El proceso duro un año en el que aprendí muchas cosas. Estoy contenta como ha quedado el disco y, por supuesto, con la respuesta del público.

Sabemos que tu padre murió hace poco, ¿cómo has enfrentado la situación en medio de la promoción de tu disco?
Es un momento difícil para mí porque, por una parte, el disco va muy bien pero, personalmente, es el momento más difícil de mi vida. Hay una canción en el disco 407 que va dedicada a él aunque todo el disco es para mi padre. Pienso que hay que seguir adelante porque él sin duda hubiera querido que yo siguiera. Él era un luchador nato y esto era un sueño para los dos y para toda mi familia. Él me inculcó el amor por la música, cantaba muy bien también. Cuando tomé la decisión [de ser solista] me apoyó desde el primer momento. Le gustaba mucho el disco y todo lo que estaba haciendo.

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