Cortesía de Aída López
Ernesto Sánchez
September 09, 2011 AT 12:00 PM EDT

En esta época en la que conglomerados de proteínas –como graciosamente les llama Ofelia Medina– o niñas bonitas con dos expresiones faciales se hacen llamar actores, se debe agradecer que todavía quede gente como Epigmenio Ibarra (Argos) y compañías como HBO Latino que se han preocupado por resucitar al verdadero actor en televisión, devolviéndole dignidad al género. Capadocia sin duda es el mejor ejemplo de esto.

La serie cuenta con grandes desempeños histriónicos de parte de Cecilia Suárez, Dolores Heredia, Juan Manuel Bernal, Nailea Norvind, Sara Maldonado y Luisa Huertas, solo por mencionar algunos, y por eso resulta muy sorprendente que entre tanto talento, sea una en específico la que destaque en esta segunda temporada –que estrena este 16 de septiembre–. Su nombre es Aída López, o quizá la identifiquen más fácil como Ana Morena “La Negra”.

Cierto, en la primera temporada ya se había robado nuestra atención, pero más que nada, había despertado odio en el espectador. Pero en esta ocasión, todo cambiará en la vida de Ana Morena hasta el grado de incluso conmover al espectador: conoceremos su pasado, lo que la motiva, su vida fuera de la cárcel, sus propias debilidades y vulnerabilidades.

Con una dulce tesitura de voz, tranquilidad absoluta y evidente inteligencia, López revela el lado que no conocíamos: el gran ser humano que le da vida a semejante monstruo.

¿Cómo te llegó el personaje de “La Negra” y después cómo lo enfrentaste?
El personaje de La Negra llega a mis manos luego de hacer un “casting”. De hecho yo hice “casting” para otro personaje que no era ese y luego llega a mis manos La Negra. Cuando yo la leí, me enamoré. Vi ahí la potencia de un monstruo y eso me atrajo muchísimo y me sentí muy atraída hacia ese personaje. Empecé a trabajar con los clásicos y me fui con el maestro de los villanos que es Shakespeare pues, y empecé a sacar lo que la intuición me daba para llegar a La Negra y encontré a uno de mis personajes favoritos que es Ricardo Tercero. Ricardo Tercero es un hombre sumamente ambicioso y fue mi inspiración para empezar con La Negra.

¿Cómo decidiste la forma de personificar a Ana Morena?
Debo confesar que me llegué a obsesionar con ese personaje, soñaba con él, pensaba en él y me encerré en mi departamento un buen tiempo para estudiar cada palabra que decía, cada acto que cometía, cada cosa, hasta que una tarde luego de más o menos un mes de estar encerrada dije ‘ahí está’. Y pues lo saqué la calle un par de veces y tengo anécdotas graciosas. Una vez una señora que me vio venir de frente sobre una acera en sentido contrario, se detuvo y se agarró las manitas a la altura del pecho, se me quedó viendo y dijo “Ay Dios” (con voz trémula). En ese momento dije ahí esta; ¡la tengo!

En la primera temporada te odié terriblemente y en la segunda me conmoviste. ¿Cómo demuestras tanta amargura y luego le das esos matices que muestran que sí hay un humano allá atrás?
Como es un personaje muy complejo, todo el material está adentro. Crear un personaje es crear una persona completita, ¿no? Y actuar es renunciar a su propia persona al servicio de la gestación de otra persona. Entones todo el material está adentro de La Negra. Creo que si eres muy riguroso y al mismo tiempo libre en la creación de esta complejidad, el material humano de ese personaje está a la mano, está ahí. Debo reconocer que soy muy estudiosa. Sigo trabajando en una escena una y otra y otra vez a solas en casa. Y cuando llego al “set” y se plantea completamente otra cosa entonces, ya yo tengo un soporte adentro que me permite modificar el trabajo de acuerdo a los requerimientos y la imaginación del director, pero ya hay un soporte interno fuerte. Ahí pongo el acento del trabajo.

¿Cómo te cambió la vida La Negra?
Hay un acto de conciencia sobre -y es inevitable y esto sucede con cualquier historia que pasa por mi cuerpo, digamos- , es inevitable un acto de conciencia sobre el género humano y es decir la calidad humana de ciertos seres. La situación en mi país es un caldo de cultivo para que personas como estas surjan. Me cambió la vida desde ese punto de vista. Suelo ser muy confiada o solía ser muy confiada en la gente. Sumo la situación que vive mi país con el tipo de seres que además he tenido la fortuna de ver en persona, porque para crear a La Negra también fuimos hacer investigación de campo a un penal muy conocido en este país y verlas en vivo, sentir estas vibras tan densa y por otra lado tan generosa de esta gente, me hizo ser menos confiada de lo que soy, la verdad.

¿Sientes que Capadocia es -bueno es una de las criticas que he leído- muy feminista?
Bueno, sobre todo en la primera temporada y se siente un poco ahora en la segunda, está sobre la base de esta tierra en Turquía poblada por mujeres donde todas eran guerreras, donde tenían un mundo interior tan complejo y eran autosuficientes e independientes y eran una base de una sociedad importantísima. Pues sí, tiene ese espíritu claro: de ir al mundo interior de las mujeres, ver por qué cometen ciertos delitos; por qué están en el momento equivocado, en el lugar equivocado; cómo son capaces de defender a sus hombres. Sí hay francamente un acento sobre la visión de la mujer en esta sociedad y en la micro sociedad que se vive dentro del penal, sí es cierto.

¿Crees que Capadocia refleja mas allá de la realidad de las cárceles, la realidad de la sociedad política mexicana? ¿Es un espejo de lo que pasa en el país o es solo ficción?
Bueno, es una mezcla, porque si no, no fuera interesante. Para contar la ficción se necesita modificar la realidad tal cual es porque sino sería como periodismo o algo así. No, no es un espejo total; hay ficción, hay historias completamente inventadas, pero sí hay puntos claves de conexión a la realidad real que se vive en este país y no sólo en este país sino en Latinoamérica y ahora que, como te digo, he estado estudiando mucho, he estado yendo a estas colecciones de documentales de cárceles en Argentina, las cárceles en EEUU. ¿Cómo se mueven y, cómo son los presos? Hay tantos puntos de conexión. Por ejemplo el tráfico de drogas dentro de las cárceles, cómo es posible que eso ocurra en las cárceles de mayor seguridad en EEUU. Es una red que nos comunica y hay algo más que nos comunica. Es este material humano. Somos humanos seamos blancos, negros, morenos. Estemos en la peor cárcel de Latinoamérica o en la cárcel de mayor seguridad y alta tecnología en EEUU o en Europa, somos material humano en el encierro y por eso esta historia trasciende las frontera como lo ha sido, ¿no? La han visto en todo el mundo y en todo el mundo ha habido una conexión muy fuerte.

¿Después de Capadocia, tienes más planes?
Ahora estoy enganchada en Capadocia 3, y cuando estas filmando Capadocia no puedes hacer otra cosa que nos sea Capadocia. Pues literalmente estás en el encierro; trabajas muy duro, muy duro cuatro meses seguidos para sacar esa producción. El año próximo viene una obra de teatro que amo, también con el mismo director, el maestro Ignacio Ortiz que dirigió (la película) “Mar muerto”, va a dirigir esta obra en México que se llama “Sonata de otoño” (de Ingmar Bergman).

CAPADOCIA 2 inicia este viernes a las 10 pm, hora del este, por HBO Latino

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