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People Staff
November 13, 2007 AT 12:25 PM EST

Alfredo Cervantes Landa, el presunto agresor de Fabián Lavalle, declaró al programa mexicano La oreja (Televisa) que sostenía una relación amorosa con el conductor y que éste lo había sacado del mundo de la prostitución desde el año 2003. Y reveló que sus relaciones sexuales se caracterizaban por ser sadomasoquistas; generalmente siendo él el golpeado, pero la noche de la famosa golpiza, fue el ex conductor de Con todo, quien decidió tomar ese rol, por eso fue econtrado con las manos atadas.

Cervantes aseguró haber conocido a Fabiruchis, de 57 años, en un bar gay en el año 2003 y contó que esa misma noche tuvieron relaciones sexuales en un hotel. “Nuestra relación primero fue sexual y después amorosa, incluso en el 2004 me retiré del sexoservicio por petición de Fabián. Me pagaba entre 40 mil y 50 pesos (4 mil a 5 mil dólares), aunque luego ya no tenía las mismas entradas y finalmente eran como 10 mil y 11 mil pesos (mil dólares),” comentó el agresor.

El sexoservidor de 42 añós decidió volver a la prostitución cuando Fabián no pudo mantenerlo y tal parece que esto provocó el enojo del conductor, quien según Cervantes, era muy celoso con él.

Declaró también que la noche del 31 de octubre ellos bebieron y se acariciaron mientras daban vueltas en el coche, y después decidieron entrar al hotel Roma en Ciudad de México. “Era la primera vez que pisábamos ese hotel, siempre íbamos a otro y yo fui quien pagó”, recordó Cervantes, luego dijo que Lavalle traía droga: “Ese día traía dos bolsitas de cocaína”.

Precisó que las drogas volvían violento a Lavalle y esa noche, al enterarse de que su amante había tenido relaciones con un conocido doctor, perdió las riendas de la agresividad. Ante la brutalidad de los golpes, Cervantes insistió que “Fabián se golpeó con el filo de un mueble en la nariz, por eso se hizo eso”.

Al preguntarle por qué no llamó a la policía inmediatamente, dijo que no quería dañar la imagen pública del conductor. Lo que no queda claro es por qué Fabiruchis todavía tenía las manos atadas cuando la policía lo encontró afuera del hotel, o si la discusión que tuvieron fue después de sus juegos sadomasoquistas.

A pesar de todos estos conflictos, Cervantes confesó: “Yo lo sigo amando, lo sigo queriendo, no sé por qué me hace esto” .

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